Corte de EE.UU., un modelo de independencia
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No obstante, después del porcentaje de casos que la Corte Suprema decidió por unanimidad (el más alto, de 47%), el segundo porcentaje es el de aquellos casos en los que los votos de los jueces se dividieron 5 a 4, en los que el centro prevaleció sobre los liberales ( 9,6%), lo que demuestra que, conforme a lo esperado, la orientación ideológica de los jueces algún peso tiene. No es una alineación «automática», pero las ideologías, en alguna medida, cuentan. La prueba más evidente de esto fue quizá la decisión recaída en el caso: «Bush vs. Gore», de 2000, que permitió a George W. Bush alcanzar la presidencia de su país. No fue ésa una decisión menor.
Cabe recordar que la actual composición de la Corte Suprema de los Estados Unidos se mantiene, sin cambios, desde 1994. Es el período de estabilidad estructural más largo desde 1823. Todo un récord histórico. De allí que el análisis realizado tenga su importancia.
El saludable grado de independencia que en su accionar demuestra el más alto tribunal norteamericano es aun más importante si se advierte que dos de sus jueces conservadores (Thomas y Scalia) votaron en la misma dirección nada menos que 95% de las veces. Y que, además, dos de los jueces más liberales (Guisburg y Souter) coincidieron, a su vez, en 90% de los casos. Estas «parejas» ideológicas son -en mi opinión- nocivas para la proyección de una sensación de independencia. Su existencia erosionó, es obvio, el promedio, alejándolo de la platónica calificación de nueve.
Lo más importante que el estudio de Sirovich parece demostrar es no sólo que, empíricamente, la Corte Suprema de los Estados Unidos califica como realmente independiente de las ideologías, sino que es mucho menos previsible de lo que alguno, a primera vista, puede llegar a creer.
Las ideologías tienen, queda visto, algún peso relativo, pero no alcanzan a «colorear» el andar de la Corte, en ninguna dirección. Y ésta es, precisamente, la definición misma de independencia, sin la cual es difícil presumir imparcialidad. Para tener en cuenta e imitar en nuestros castigados lares.
(*) Ex representante permanente de la República Argentina ante la ONU.




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