El presidente ejecutivo de Repsol-YPF, Alfonso Cortina, defendió hoy sus ocho años de gestión al frente del grupo energético, mientras el mercado se pregunta si el cambio de gobierno en España puede provocar modificaciones en la cúpula de una de las diez petroleras más grandes del mundo.
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Durante un discurso en la junta general de accionistas del grupo, Cortina resaltó que "durante los últimos años Repsol-YPF ha pasado de ser una empresa doméstica de refino y marketing que dependía en su 86 por ciento de los beneficios generados en España a ser la octava compañía petrolera integrada del mundo".
Además, el ejecutivo se mostró confiado en que el futuro gobierno del partido socialista, que sorprendió a los mercados al triunfar en los comicios del 14 de marzo, mantendrá la "dirección de la economía" impulsada por el saliente Partido Popular, que con una mezcla de apertura y privatizaciones logró que España creciera por arriba del promedio de la eurozona.
Sin embargo, los analistas se preguntan si la administración socialista podría forzar un cambio en la presidencia de la petrolera teniendo en cuenta que Cortina fue nombrado durante la gestión del Partido Popular.
El Estado aún mantiene un rol clave dentro de la petrolera, al detentar una "acción de oro" que le permite vetar cualquier intento de un inversor por tener una participación superior al 10 por ciento en el capital del grupo.
Las dudas también se extienden a otros grupos considerados estratégicos por el Estado, como Telefónica y la eléctrica Endesa.
Cortina ratificó el plan estratégico recientemente anunciado por Repsol, que busca reducir su exposición a la economía argentina y poner el foco hacia el creciente mercado del gas natural.
El año pasado, la petrolera extrajo casi el 70 por ciento de su crudo y gas del país sudamericano, donde también comercializó la mayor parte del mismo.
La alta dependencia de Argentina golpeó al balance de la compañía en el 2002, pero el impacto negativo se atenuó el año pasado con la recuperación económica del país.
En el 2003, el beneficio neto de la petrolera creció un 3,5 por ciento a 2.020 millones de euros.
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