Más allá de los temores que el propio Poder Ejecutivo hizo públicos en las últimas semanas, la inflación terminó el año bajo absoluto control. Según el INDEC, el alza de diciembre fue de apenas 0,2%, y sólo hubo problemas en rubros puntuales como el turismo, que aumentó 5,7%. El resto de los sectores se manejó con alzas que no superaron 1%. Inclusive los alimentos, el gran temor del gobierno, mostraron un incremento de 0,6%. En otros rubros, como indumentaria, comunicaciones y vivienda, hubo inclusive deflación. Así, el año terminó con una inflación de 41%, en sintonía con 42% que se había presupuestado. El crecimiento se concentró en los bienes y dentro del primer semestre del año.
En cuanto a los productos que más subieron en el año, los que tuvieron demanda real desde el exterior fueron por lejos los que más aumentaron (aceites y harinas), superando incluso a aquellos que tienen alto nivel de componentes importados (equipos de TV y audio y artículos para el hogar), los que teóricamente deberían haber sido los que más aumentaron.
Como contrapartida, los servicios prácticamente no tuvieron movimientos. En algunos rubros (educación y alquileres) fue la grave retracción de la demanda lo que estabilizó los precios. En otros (servicios públicos en general y el transporte público de pasajeros), fue la falta de avances en las negociaciones de incremento en las tarifas lo que frenó el alza.
Hay además aumentos inevitables, como el rubro adquisición de vehículos, que creció 124,3% por el alza de los precios de los automóviles.
El rubro que más aumentó sus precios en el año fue la indumentaria, con una suba de 58,7%, seguido por los alimentos y bebidas (57,9%), equipamiento del hogar (54,2%), el esparcimiento (54%), otros bienes y servicios (40,5%) y transporte y comunicaciones (31,3%). El rubro que más mantuvo el nivel de precios en 2002 fue la educación, con alza de 6,8%.
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