Crece disputa por fondos y los directores del Provincia
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• Para esa fecha terminan las estadías de Luis María Cantarelli, duhaldista que estuvo al frente del apetecible Fondo del Conurbano a poco de crearse esa «caja» -sobre quien se dice concurre poco a las reuniones de directorio-; además del frepasista Oscar Quattromo, el radical (ligado a Leopoldo Moreau) Roberto Frenkel y Alberto De Francesco, vice de la entidad, a quien se indica como un Gutiérrez «puro». De esta tropa, todo indica que únicamente De Francesco -mano derecha del Presidente que obviamente también permanecería al frente de la entidad-lograría la ratificación del Senado de Buenos Aires para continuar en el directorio. Así y todo, en el último tiempo ser director del BAPRO no es una tarea liviana: una resolución interna que impulsó Gutiérrez establece que los funcionarios deben responder en términos personales ante problemas en la cesión de créditos.
• Aunque fue una herencia de Carlos Ruckauf, Solá logró buena sintonía con Gutiérrez. El lunes pasado se juntaron en La Plata para definir la agenda inmediata y bosquejar las líneas de lo que viene. Solá quiere un directorio políticamente fiel; Gutiérrez uno eficiente para que lo ayude en la etapa nada sencilla que se proyecta para lo que, advirtió, necesita directores que estén en sintonía con él. ¿Se pueden conjugar ambos intereses? En principio sí, pero antes tienen que ajustar cuentas: Solá quiere saber si Gutiérrez está dispuesto a «ir a fondo» en la reestructuración del banco, y el jefe del BAPRO pretende que el gobernador se comprometa a presionar hasta donde sea necesario ante Kirchner para que Roberto Lavagna no «ahogue» financieramente a la entidad. Gutiérrez cree que frente a una nueva presión del FMI, Lavagna está dispuesto a «entregar» el BAPRO para así preservar el Banco Nación. Esa pulseada está todavía irresuelta: de cómo se encarrile depende la continuidad del titular del Provincia.
• Por lo pronto, antes de mayo tendrá que empezar la auditoría del banco ordenada por el Fondo -y pagada por el Banco Mundial-, licitación internacional que debe encarrilar Gerardo Otero, ministro de Economía de Solá. En agosto de 2004, tendría que estar el resultado. Pero para antes de esa fecha, el dueto Gutiérrez-Solá quiere tener encaminada una reforma integral. Por caso, tener instalado en las casi 400 sucursales del Provincia un sistema informático -SUR-que, dicen, será el más moderno del país. Lo importaron del Banco Popular de España, entidad ligada al Opus Dei, que se cuenta entre las 10 mejores del ranking financiero. También, aunque Solá y Gutiérrez sólo lo hablan con sus almohadas, perfilan una reestructuración en el capítulo más ácido: el personal. Actualmente, el Provincia tiene 12.000 empleados. Por su volumen, comparado con la banca privada, debería tener la mitad. A su vez, tiene serios problemas en la caja previsional que cerrará 2003 con un déficit de 30 millones porque presenta un desequilibrio inocultable: tiene 12.000 aportantes y casi la misma cantidad de jubilados.
• Lavagna retoza más en el duhaldismo que en el círculo presidencial, por lo que, se presume, una intervención del ex presidente bastaría para que Gutiérrez y Solá pierdan el temor a una embestida del ministro de Economía contra el BAPRO. Sin embargo, ese capítulo lo tendrá que resolver el gobernador directamente con Kirchner. En rigor, forma parte de la larga lista de demandas que el bonaerense viene anotando -ya le pidió 500 millones para cubrir el déficit previsional-para elevarle al patagónico. ¿Cómo juega Duhalde? No sólo para cuidarse las espaldas por eventuales rebotes judiciales: no es una razón para nada menor que año a año, el Banco Provincia maneje un presupuesto superior a los 800 millones, que tenga activos por 21 mil millones y un patrimonio de 2.500 millones de pesos.



