7 de octubre 2003 - 00:00

Crece disputa por fondos y los directores del Provincia

El episodio se construye entre dos fechas: el 26 de mayo último y el 10 de diciembre próximo. Esconde una disputa silenciosa -otra más-entre Eduardo Duhalde y Felipe Solá, sobre la que revolotea Roberto Lavagna y que forzará, en alguna instancia, a la mediación de Néstor Kirchner.

El botín no es menor: se trata del Banco Provincia, su millonario presupuesto y los preciados once sillones del directorio que en diciembre se renovará casi por completo. La cinchada, todavía embrionaria, entre Solá y Duhalde es por ver quién elige a los futuros ocupantes.

El control de esa mesa supone demasiadas cosas. Más para uno que para el otro: para Duhalde representa la calma futura, el sueño sin sobresaltos; para Solá, en cambio, la retención de una porción del poder que, al acecho y desde todos los frentes, el duhaldismo quiere arrebatarle.

El almanaque es parte necesaria de la historia:

• El 26 de mayo, horas después de entregar la presidencia a Kirchner, Duhalde se desayunó en Brasil -adonde había viajado con Luiz Inácio Da Silva-con una mala noticia: dos fiscales ordenaron la detención de cinco funcionarios de la línea gerencial del Banco Provincia, presuntamente involucrados en la entrega irregular de créditos millonarios. Dos están prófugos, pero tres quedaron en prisión y uno de ellos, Carlos Frandsen, comenzó una escrupulosa descripción de operaciones que podría arrimar el cepo de la Justicia a funcionarios políticos, muchos protegidos de Duhalde. O incluso, si algún juez se atreve a husmear en la responsabilidad política, al propio ex presidente.

• El 10 de diciembre, Solá asumirá su segunda gestión y por esos días deberá resolver la integración del nuevo banco. De los 11 asientos (incluido el del titular, Ricardo Gutiérrez) que tiene el directorio, nueve quedarán vacantes. Actualmente, por diversas renuncias (se fueron, por caso, el ruckaufista José González apenas renunció el ex canciller, el duhaldista Alejandro Mayoral y Carlos Mosse para sumarse a Economía) sólo hay siete cargos ocupados: dos -Rubén Lusich y Dámaso Larraburu-están designados hasta 2005, pero los mandatos inaugurados en 1999 de los otros cinco caducan este año. El reparto de esos sillones marcará el destino del banco. Como al gobernador le cuesta encontrar funcionarios que den el target de funcionario que él busca, empujará en las próximas semanas con su proyecto de reducir a 7 el directorio de la entidad. Será la primera amansadora que deberá superar.

• Para esa fecha terminan las estadías de
Luis María Cantarelli, duhaldista que estuvo al frente del apetecible Fondo del Conurbano a poco de crearse esa «caja» -sobre quien se dice concurre poco a las reuniones de directorio-; además del frepasista Oscar Quattromo, el radical (ligado a Leopoldo Moreau) Roberto Frenkel y Alberto De Francesco, vice de la entidad, a quien se indica como un Gutiérrez «puro». De esta tropa, todo indica que únicamente De Francesco -mano derecha del Presidente que obviamente también permanecería al frente de la entidad-lograría la ratificación del Senado de Buenos Aires para continuar en el directorio. Así y todo, en el último tiempo ser director del BAPRO no es una tarea liviana: una resolución interna que impulsó Gutiérrez establece que los funcionarios deben responder en términos personales ante problemas en la cesión de créditos.

• Aunque fue una herencia de
Carlos Ruckauf, Solá logró buena sintonía con Gutiérrez. El lunes pasado se juntaron en La Plata para definir la agenda inmediata y bosquejar las líneas de lo que viene. Solá quiere un directorio políticamente fiel; Gutiérrez uno eficiente para que lo ayude en la etapa nada sencilla que se proyecta para lo que, advirtió, necesita directores que estén en sintonía con él. ¿Se pueden conjugar ambos intereses? En principio sí, pero antes tienen que ajustar cuentas: Solá quiere saber si Gutiérrez está dispuesto a «ir a fondo» en la reestructuración del banco, y el jefe del BAPRO pretende que el gobernador se comprometa a presionar hasta donde sea necesario ante Kirchner para que Roberto Lavagna no «ahogue» financieramente a la entidad. Gutiérrez cree que frente a una nueva presión del FMI, Lavagna está dispuesto a «entregar» el BAPRO para así preservar el Banco Nación. Esa pulseada está todavía irresuelta: de cómo se encarrile depende la continuidad del titular del Provincia.

• Por lo pronto, antes de mayo tendrá que empezar la auditoría del banco ordenada por el Fondo -y pagada por el Banco Mundial-, licitación internacional que debe encarrilar
Gerardo Otero, ministro de Economía de Solá. En agosto de 2004, tendría que estar el resultado. Pero para antes de esa fecha, el dueto Gutiérrez-Solá quiere tener encaminada una reforma integral. Por caso, tener instalado en las casi 400 sucursales del Provincia un sistema informático -SUR-que, dicen, será el más moderno del país. Lo importaron del Banco Popular de España, entidad ligada al Opus Dei, que se cuenta entre las 10 mejores del ranking financiero. También, aunque Solá y Gutiérrez sólo lo hablan con sus almohadas, perfilan una reestructuración en el capítulo más ácido: el personal. Actualmente, el Provincia tiene 12.000 empleados. Por su volumen, comparado con la banca privada, debería tener la mitad. A su vez, tiene serios problemas en la caja previsional que cerrará 2003 con un déficit de 30 millones porque presenta un desequilibrio inocultable: tiene 12.000 aportantes y casi la misma cantidad de jubilados.

• Lavagna retoza más en el duhaldismo que en el círculo presidencial, por lo que, se presume, una intervención del ex presidente bastaría para que Gutiérrez y Solá pierdan el temor a una embestida del ministro de Economía contra el BAPRO. Sin embargo, ese capítulo lo tendrá que resolver el gobernador directamente con Kirchner. En rigor, forma parte de la larga lista de demandas que el bonaerense viene anotando -ya le pidió 500 millones para cubrir el déficit previsional-para elevarle al patagónico. ¿Cómo juega Duhalde? No sólo para cuidarse las espaldas por eventuales rebotes judiciales:
no es una razón para nada menor que año a año, el Banco Provincia maneje un presupuesto superior a los 800 millones, que tenga activos por 21 mil millones y un patrimonio de 2.500 millones de pesos.

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