Crece interés de China para invertir en más ferrocarriles
-
Alarma fiscal: la caída de la recaudación golpea más a la Nación que a las provincias en lo que va de 2026
-
Finanzas en pareja: 5 consejos necesarios para potenciar tus ahorros en dólares y no terminar tu relación
Se encuentra en obra el primer tramo de los 220 kilómetros de vías que faltan para concluir el Trasandino Sur, la red que unirá la Argentina con Chile y, por lo tanto, los océanos Atlántico y Pacífico. La Provincia del Neuquén financió con fondos del presupuesto 60 kilómetros y espera abrir la licitación para que intervengan capitales hacia fines de 2007. Hay compañías chinas interesadas en el proyecto que demandará cerca de u$s 160 millones de inversión.
El funcionario neuquino dijo que había compañías chinas entre los potenciales inversores, como también provenientes de la India. Entre las empresas que ya se acercaron a dialogar con la provincia se encuentran: JHP International Petroleum-Engeneering, y China Railway Engineering Corporation.
Ernesto Fernández Taboada, director ejecutivo de la Cámara Argentino-China dijo también a este diario que en abril se produjo una visita de representantes de compañías chinas interesados en diferentes áreas económicas del país en la que hubo interés por los ferrocarriles. «Siempre los chinos piensan en ferrocarriles, puertos e inversiones mineras y petroleras que hasta ahora fueron muy exitosas en todo el mundo para ellos», dijo. El próximo mes, habrá una nueva misión de empresarios chinos interesados en estos negocios.
Por un lado, según explicó, las empresas estarían dispuestas a proveer material ferroviario, sector en el que son líderes. «Pero también en combinación con empresas argentinas, en la concesión de líneas de ferrocarriles», destacó y confirmó que las empresas dedicadas a otros sectores siempre intentan intervenir o asegurarse de que habrá inversiones en trenes que les posibiliten transportar las mercaderías, tanto para llevar a su país las producidas en la Argentina o en Sudamérica o para ingresar aquellas que provengan de China.
Muestra en el país de esto es la compañía Sanhe Hopeful Grain & Oil Co, que factura al año más de u$s 2.000 millones. Se trata de una de las mayores comercializadoras de soja del mercado chino y se asoció con el grupo Macri en el Belgrano Cargas ya que ese ramal llega hasta Puerto de Mejillones, en el Pacífico chileno, lo cual le permitiría sacar la soja argentina hacia los mercados asiáticos por el Pacífico. Justamente el Belgrano Cargas, con más de 10.000 kilómetros de vías atraviesa 13 provincias y llega a Chile y Bolivia, posibilitándole también la llegada a distintos puntos de Sudamérica. El titular de esa empresa, Shi Kerong, no sólo se dedica a la producción e importación de alimentos sino que posee compañías constructoras de infraestructura.
La combinación de operaciones tiene otro referente en el Mercosur. Según aseguran, el Shanghai Baosteel, uno de los principales grupos siderúrgicos de China, realizó la inversión más importante fuera de su país cuando formó una sociedad en Brasil junto con la Companhia Vale do Rio Doce por cerca de u$s 1.500 millones. Esa empresa, también proyectó con China Aluminium Corp invertir unos mil millones de dólares en la construcción de una fábrica de aluminio.
Según relataron a este diario fuentes que participaron de las hasta ahora incipientes negociaciones con los hombres de negocios chinos interesados en la Argentina, existe una diferencia cultural entre ambos países que podrá resolverse con algunos años de intercambio comercial. «Los representantes de compañías chinas están acostumbrados a las contrataciones directas y si se les pide tiempo hasta que se abran las licitaciones dicen que tienen cientos de lugares donde invertir mientras tanto», aseguran.
En los últimos contactos que tuvieron funcionarios con representantesdel país asiático, comentaron que «los chinos ofrecen arreglos a los que nosotros no estamos acostumbrados o no tenemos estructura legal para hacerlos. Por ejemplo: realizar una obra a cambio de quedarse con áreas petroleras marginales -temporariamente abandonadas salvo que suba más el precio del petróleo-, cerrar una especie de 'canje' en el que se cambie construcción por petróleo y hasta por frutas y vino».
Aun con estas dificultades, quienes intervienen en el intercambio comercial con China aseguran que la liquidez con la que cuenta ese país, consecuencia de su espectacular crecimiento en los últimos años, no se hará esperar en el país y llevará menos de 10 años ver concluidas obras con capitales chinos en diversos ramales ferroviarios.
En el sector privado, advierten que igualmente las negociaciones se intentarán hacer con reserva porque los empresarios orientales «no quieren que se vuelva a producir lo que sucedió hacia fines de 2004, cuando el gobierno nacional anunció una megainversión de ese país como si fuera cosa de un día para el otro, y luego se creó una gran desilusión».




Dejá tu comentario