Crece la tendencia hacia el estatismo
El gobierno produjo su segunda anulación de contrato con una empresa privatizada. Antes fue el Correo y ahora la francesa Thales Spectrum. En los dos casos, por el mismo motivo, falta de pago del canon y con la misma promesa: se volverán a privatizar. Pero en estos avances del estatismo sobre la actividad privada hay desconfianza sobre si efectivamente se volverán a privatizar o si este tipo de retornos a la órbita estatal significa un retroceso. En un estudio de los primeros 50 días en el Correo intervenido, quedó demostrado que con pago y sin subsidio estatal no hay posibilidad de hacerlo rentable para el capital privado. ¿Sucederá lo mismo con el espacio radioeléctrico, controlado hasta ahora por Thales Spectrum? Si fuera así, y si las nuevas privatizaciones se realizan sin exigir canon, no se sabe para qué se estatizan por no pagarlo. Esto reitera la sospecha de un avance del estatismo. Cada anulación de contrato con privados, aunque hubiera intención de licitación de nuevo, se transforma en una resistencia futura que tendrá este gobierno de centroizquierda porque ese sector no se caracteriza, precisamente, por creer en la actividad privada ni respetarla y ver con buenos ojos que se vuelva a privatizar algo que volvió a las garras del Estado. En el caso de Thales Spectrum, su actividad puede ser estatal, pero aquí todo lo que pasa a la órbita pública es a pérdida, con déficit, con crecimiento de ventajas sindicales.
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«Esto es un auténtico escándalo desde el punto de vista de la ecuación financiera y de la transparencia de la operación», dijo el ministro en la Villa 31, en Retiro.
Thales Spectrum, que entonces se denominaba Thompson, ganó en julio de 1997 una licitación que convirtió a la Argentina en el único país del mundo en concesionar a una empresa privada el control de su espacio radioeléctrico.
Otra de las particularidades de esta concesión fue que Thales Spectrum no tuvo competidores en la licitación, porque el gobierno rechazó la oferta del otro interesado que participó.
El resultado de la licitación fue avalado ocho meses más tarde por un decreto del presidente Carlos Menem.
En agosto de 2002, Thales Spectrum fue multada por la Comisión Nacional de Comunicaciones con $ 1,4 millón por «incumplimiento de contrato».
En octubre pasado, la revistafrancesa «Le Point» involucró a la firma en maniobras de corrupción con funcionarios del gobierno de Menem y el empresario Jorge Neuss, lo que llevó a la Oficina Anticorrupción a abrir una investigación sobre presuntos sobornos.
En ese momento, Thales Spectrum, al responder cuestionamientos por «superganancias» reconoció haber obtenido $ 108 millones entre 1997 y 2002.
La anulación fue decidida después de informes negativos y una intimación por parte de la Sindicatura General de la Nación, que tiene a su cargo el control de cumplimiento de los contratos de concesión.
El funcionario, consultado por la agencia «AFP», consideró posible que Kirchner firme el decreto hoy, en vísperas de su visita a España, país de origen de varias empresas concesionarias de servicios públicos en la Argentina, que mantienen un largo conflicto por el aumento de tarifas.
Para el 3 de febrero está prevista en Buenos Aires la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Dominique de Villepin.
Será ésta la segunda concesión de servicio público de la época de Carlos Menem que el actual gobierno anula, después de la del Correo Argentino, dispuesta a fines del año pasado, por motivos similares.




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