15 de noviembre 2019 - 00:01

Lo que se dice en las mesas

Todos se ocupan de Chile y Bolivia; ¿y de la Argentina?. Transition died. ¿Se viene el bono por la Patria?. Los abogados de la City, de parabienes con los trust. Informe de Chile inquieta. En Wall Street lo escuchan a Jerome. ¿Cómo pegaría el juicio político a Donald en el mercado?

Jerome Powell

Jerome Powell

Distraídos por los acontecimientos en Bolivia y en Chile, el desconcierto se adueña del espíritu de los mortales argentinos que como en 1810 “quiere saber de qué se trata” lo que viene. Lo cual parece no importarle demasiado a Alberto F.. Mauricio rifó su chance. Un desperdicio. Los descendientes de Antonia lo lamentarán. Por lo pronto sigue a full la usina de rumores y especulaciones. De lo que más se habla es de los “gabinetes” de Alberto. Pero también trascienden en las mesas y reuniones de negocios, la vuelta de viejas ideas hasta alocadas iniciativas. Mientras el cortejo fúnebre acompaña a la “transición” (hasta ahora no hubo ninguna reunión en ningún ministerio ni dependencia oficial).

Los pasillos del Hilton fueron eco de parte de los rumores, mientras se desarrollaba la cumbre del acero regional. Uno de los más escuchados es el que anticipa la llegada de un bono patriótico. Lo que no sorprende a nadie. Es más, todo recuerdan la última intentona que data de 2001 cuando Domingo Cavallo, también sediento de financiamiento, buscó tomar u$s1.000 millones al 7,5% anual de empresas y bancos como adelanto de impuestos bajo la forma de un bono patriótico. Ahora, según circula en el mercado, las huestes bonaerenses están pergeñando un bono patriótico cuyas víctimas serían las aseguradoras. La idea, más o menos, sería refinanciar los bonos que vencen con este nuevo título. Pero, además, obligarlas a desprenderse de activos inmuebles hasta un porcentaje del activo. Del otro lado de la ciudad, un grupo de financistas también hablaba del “bono patriótico” pero sin muchas precisiones.

Lo cierto es que estos hombres del mercado comentaban que los grandes estudios de abogados estaban trabajando a tiempo completo en el armado de trust. Es que la gente de dinero no quiere arriesgarse y está colocando su patrimonio en fideicomisos y se quedan con un porcentaje. Lo que están haciendo es armar un trust con un beneficiario (respetando lo que denomina la legítima) y deja en su cabeza solo una parte del patrimonio. En el Hilton también se habló de la situación chilena, donde un ejecutivo argentino que trabaja allí comentó que las multinacionales hicieron un estudio de opinión y arrojó que cerca del 25% de los chilenos justifican la violencia. Un dato preocupante. Este ejecutivo también contó que el clima entre los empresarios está muy enrarecido, las pérdidas son millonarias. Las compañías no pueden distribuir sus productos. Todo es un caos. Sin duda una situación insospechada meses atrás.

Tras varias visitas de fondos y bancos internacionales en busca de conocer qué hará Alberto F. hubo una cena en Puerto Madero en la que se habló más de lo que pasa en Wall Street que debate aún la recesión. Allí un gestor local ponderó las advertencias del jefe de la Fed, Jerome Powell, sobre el peligro del descomunal déficit público y la elevada deuda. “Fue al Congreso y alertó que el elevado y creciente endeudamiento de EE.UU. restará capacidad a la política fiscal para apoyar a la economía en caso de una recesión”, contó uno de los anfitriones. O sea, cuando se produzca otra crisis, después de las rebajas de impuestos aprobadas por Trump al principio de su mandato, el país no tendrá espacio fiscal para estimular la economía.

“El hecho de que los intereses sean bajos no significa que el déficit pueda seguir creciendo de manera descontrolada. La deuda está creciendo más rápido que la economía y, si el problema no se soluciona, lo pagarán las próximas generaciones”, fue la advertencia de Powell. Uno de los comensales, un banquero norteamericano aportó el dato que en el año fiscal 2019, que terminó el 30 de septiembre, el déficit ascendió a u$s984.000 millones, u$s205.000 millones más que en 2018. Así la deuda federal aumentó al 79,2% del PBI. Y contó que un estudio de la CBO (la oficina presupuestaria del Congreso) proyecta que si no se cambian las leyes, los déficits impulsarán la deuda federal a niveles sin precedentes en los próximos 30 años, al 144% del PBI. Claro, ni Trump ni la mayoría de los actuales congresistas estarán para verlo. Por ello priorizan tasas bajas y los votos.

Y hablando de Trump, otro financista comentó el informe de LPL Financial Research sobre el probable impacto de un impeachment para las acciones. La consultora dice que las investigaciones de juicio político pueden causar mayor volatilidad y pone el caso de Bill Clinton cuanto las acciones cayeron hasta 20% antes del impeachment que comenzó en octubre de 1998. También hubo un mercado bajista vicioso en 1973-74 durante el proceso de juicio político contra Richard Nixon. Vale recordar que Andrew Johnson en 1868 y Clinton en 1998 son los únicos presidentes que han sido acusados (Nixon renunció antes de que pudiera llevarse a cabo el juicio político). En el caso de Clinton, el índice S&P 500 ganó hasta un 41,6%, seis meses después de que comenzara el proceso de destitución, lo que sugiere que los mercados podrían preocuparse más por el estado de la economía que por las audiencias en Washington. Claro que este caso fue durante el auge tecnológico de fines de los ‘90. Mientras que en el caso de Nixon, las acciones se encontraban en medio de un mercado bajista severo y una recesión cuando se iniciaron los procedimientos de juicio político.

Al respecto otro comensal desempolvó el pronóstico del BofA, que pese a reconocer la fortaleza de los índices, anticipa que en 2020 estallará la burbuja de bonos lo que provocará un gran techo en el crédito, a través de los diferenciales; y en las acciones, mediante un pico de los múltiplos. Esto, finalmente, provocará un desapalancamiento de Wall Street y una recesión económica. El BofA define el escenario actual como de máxima liquidez tras 43 recortes de tasas por parte de los bancos centrales en lo que va de año y 751 rebajas desde la quiebra de Lehman Brothers. Además, las nuevas medidas de la Fed y el BCE elevarán los balances de los bancos centrales hasta u$s16,6 billones en abril de 2020. Y a esto hay que sumar que el total de bonos con rentabilidades negativas asciende a casi u$s15 billones lo que es muy alcista para Wall Street, hasta que llegue el momento de la impotencia.

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