¿Argentina será el próximo país en caer en la región?

Economía

Mientras van trascendiendo detalles de las primeras medidas del Gobierno de Fernández, los expertos de The Economist Intelligence Unit y de S&P Global Ratings evalúan las perspectivas argentinas dentro del contexto regional y si las administraciones provinciales están en condiciones de sobrevivir a un incumplimiento de la deuda pública soberana en 2020.

La ola de revueltas que azotaron la región este año, similares a las que vivieron y viven otros países del mundo entero, plantea a los expertos internacionales quién será el próximo en caer en América Latina. La influyente The Economist Intelligence Unit (EIU) analizó el panorama regional y sobre el capítulo argentino (titulado “Argentina: hacia lo desconocido”) consideró que, si bien el país parece tener todos los números para ganar la rifa, hay algunos elementos que pueden despejar el futuro, que de por sí se presenta por demás desafiante.

“A primera vista, Argentina parecería ser el principal candidato para la inestabilidad política y los disturbios sociales, ya que viene de estar en recesión durante casi dos años, se le disparó la tasa de pobreza, tiene una de las más altas tasas de desempleo juvenil de la región, está envuelta en un controvertido e impopular acuerdo con el FMI, sufre un entorno político polarizado y tiene una historia de protesta política e inestabilidad”, arranca el informe. Sin embargo, “ha habido pocos indicios de que esto se haya traducido en disturbios. El país atravesó por unas elecciones pacíficas, bien gestionadas y una transición democrática, pero ¿qué pasará después?”.

Si bien “la experiencia de México y Brasil indicaría que cualquier cosa puede pasar, el nuevo Gobierno debería, en teoría, tener algo de tiempo para ponerse de pie antes de que la insatisfacción de los votantes entre en juego”. En tal sentido destacan la influencia de los sindicatos, con “lazos históricamente fuertes de la administración peronista” que serían un apoyo a la estabilidad. Lo que podría ayudar a producir algún tipo de acuerdo tripartito entre el Gobierno, las empresas y los sindicatos sobre medidas económicas de emergencia, lo que ayudaría facilitar la formulación de políticas en los primeros meses del mandato de Alberto Fernández”. “Pero incluso con tal acuerdo, las expectativas serán altas y difíciles de cumplir. En la campaña, Fernández prometió restaurar el crecimiento económico sin proporcionar ningún plan claro para producir eso. El largo período de transición política produjo mucha especulación, pero no mucha señalización de las intenciones del Gobierno. La nueva administración tiene ahora poco tiempo para actuar si quiere evitar un default desordenado, que sería muy perjudicial para la economía y un desencadenante casi seguro de inestabilidad política en 2020”, pronostica EIU.

Según la encuesta de 2018 de Latinobarómetro (una ONG con sede en Chile), la percepción de los latinoamericanos sobre su futuro económico está en su punto más bajo en los 23 años en que se realiza el sondeo. “Existe un exceso de literatura económica que indica que la tolerancia de las personas a la desigualdad está directamente relacionada con sus propias perspectivas de movilidad ascendente. Por lo tanto, a medida que los latinoamericanos ajustan sus expectativas a una nueva realidad económica, cada vez más salen a la calle para exigir un cambio en el contrato social”, explica EIU. A lo que también se suma una clase política autista y alejada de la gente.

“Aunque los países enfrentan desafíos muy diferentes, en esta era de digitalización y globalización, existe un alto riesgo de contagio de protestas”. O sea, hay una gran posibilidad de que 2020 sea otro año volátil para América Latina. EIU evaluó los puntos de estrés que podrían desencadenar una nueva inestabilidad en 2020 vía un “Political instability risk heatmap” que según una serie de indicadores clave, muestran que el país con el mayor número de puntos críticos en 2020 es Nicaragua seguido de Guatemala, Brasil, Honduras, Chile, México y Paraguay. Uruguay, por una cierta distancia, se destaca como el país con el menor número posible de puntos críticos.

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