El canciller de Brasil, Celso Amorim, reivindicó ayer la «línea dura» que el gobierno de su país mantiene en las negociaciones ante Washington, respecto a su incorporación al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
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«El debate es si queremos un ALCA equilibrado y que nos garantice el acceso al mercado más amplio del mundo y que al mismo tiempo dé espacio a la política brasileña de desarrollo, o si queremos un ALCA a cualquier precio», analizó.
El funcionario brasileño refutó versiones de prensa sobre divergencias entre los ministros de Lula respecto a la postura de Brasil frente al gobierno de Washington.
«No existe división interna del gobierno brasileño», dijo Amorim a periodistas en la sede de la Federación de Industrias de Río de Janeiro. «Quien dirige las negociaciones brasileñas, por orden del presidente Lula, soy yo», enfatizó.
La prensa brasileña asegura que Lula prepara un cambio en el equipo de negociadores del ALCA, incluyendo al secretario general de la cancillería, Samuel Pinheiro Guimaraes.
«El día que tengan que retirar un negociador, me tienen que retirar a mí», refutó Amorim.
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