Desde lo humano, no hay dudas de que Ben Bernanke es una persona mucho más simple, llana y hasta simpática que Alan Greenspan (el reconocimiento que lo peor de trabajar en Washington es la obligación de usar traje todos los días, o la docena de medias color tostado que le regaló a George Bush y a los demás miembros del gabinete después de que el presidente "lo cargó" en público por su afición a ese color lo pintan entero). Desde lo académico, no hay dudas de que sus lauros son inmensamente mayores que los de su predecesor (su "Principles of Economics" en colaboración con Robert Frank es el ABC de cualquier estudiante de economía, y sus "papers" que van desde las causas del actual déficit comercial, hasta el efecto de la Fed en depresión del '30 están entre los estudios académicos más citados).
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Desde lo personal, también podríamos compararlo más que favorablemente (su capacidad de "pescar" incoherencias en los números es famosa, no es alguien que "se mueva por la plata"; si bien es republicano, jamás ha impuesto a nadie sus ideas; dicen que es un excelente padre, habla español, etc.). El problema es que luego de la figura de Alan Greenspan, Bernanke parece "un blando", y lo sea o no, habrá de "pagar un derecho de piso" que ojalá sea muy bajo. Puede ser entonces que la ola de frío que azotó el noroeste del país con la suba del crudo a u$s 62,35 por barril, la merma del índice de confianza de los consumidores o la suba de la tasa a 4,482% alcanzaran para hacer olvidar el entusiasmo del lunes, derribando 0,07 por ciento al Dow que cerró en 10.377,87 puntos. Puede ser, pero también puede ser otra cosa. Informate más
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