¿...Y dónde está el piloto? Es apasionante poder adivinar cuál será, realmente, el elemento capaz de sacudir la modorra de inversión, externa y local, que recae en estos tiempos sobre nuestro mercado. Hemos visto pasar bastantes, en estos meses, y siempre los operadores trataban de colocar al siguiente tema como el esencial: el capaz, de poder lograrse, para que todo comenzara a fluir nuevamente. Y no. Siempre se esperaba el efecto y, cuando lo hubo, solamente duraba un par de ruedas. Todo intento de entusiasmo capotaba en el vuelo corto. Y otra vez la incertidumbre y el dejar pasar las semanas con motor apenas regulando. Hasta que se iba acercando la siguiente esperanza -una medida una ley, una aprobación, una baja de tasas, etc.- y al obtenerse lo esperado, nada de nuevo. ¿Será el famoso blindaje el capaz de sacar el ancla? Por de pronto, otra nota de este diario con un administrador de carteras institucionales, reconfirma la de la otra vez que citamos: en reportaje del martes, el señor entrevistado no tiene problemas en decir claramente que no hay dinero disponible para comprar acciones, ni siquiera para otro tipo de activos que no sean los títulos públicos a que los han cuasi obligado desde las autoridades económicas. Esto es así, sin ningún tipo de eufemismos ni medias tintas, las necesidades de financiar algo internamente le resta todo fondo al activo privado y obliga a que dineros públicos compren mercadería que no quieren ver en el exterior. Justamente cuando hablan ahora de refinanciar títulos de deuda que vencen, con otros títulos de deuda que imprimirán a gusto y placer para seguir empapelando carteras.
¿Cuándo habrá disponible para que las grandes carteras puedan absorber acciones? Y más todavía, ¿desde cuándo levantarán afuera la restricción a comprar activos argentinos, en reemplazo de mexicanos o brasileños? Es la gran pregunta, cuando estamos pisando el nuevo año y nos debatimos en estos volúmenes tristes y alzas que se sostienen en el aire y en la falta de presión vendedora. Si el blindaje no resulta ser el detonante, será más difícil dibujar otra atracción inmediata y en medio del verano. Salvo que se juegue con el levantamiento de la recesión «a partir de marzo», que es otra frase clásica repetida desde hace unos años a cada ejercicio perdido. El Merval terminando el año por arriba de los «400» nos sigue pareciendo una hazaña, por todo lo que se debió digerir y porque estamos en una crisis que ha puesto los pelos de punta a muchos países quienes aportan para el salvataje, aunque adentro no se lo mira con la dramaticidad de imaginar para el grueso de la gente, pero que se patentiza en ese único testimonio de la cifra que se ha reunido para armar el salvataje, al que se le puso el mote de «blindaje» en una hábil jugada psicológica.
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