23 de enero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Según creemos, que el mundo se esté desacelerando en lo económico y que las tasas de interés tiendan a bajar, a partir de la Fed, puede resultar una noticia beneficiosa para la situación de endeudamiento argentino: pero, no lo es en virtud de poder impulsar el crecimiento. Sin embargo, estamos viendo muchas opiniones -de distintas raíces- que pretenden pasar las dos noticias como buenas. Y basándose nada más que en el euro se vaya a reacomodar ante el dólar, decir que la Argentina tendrá una buena ocasión para exportarle a Europa. Lo que en realidad suele pasar es que cuando las economías más fuertes se desaceleran, se planchan, y la producción de ellos todavía no se ajustó a esa marcha menor: comienzan a dar vueltas por el mundo, tratando de entrar por cualquier ventana, los llamados «bolsones» de productos que deben colocarse a como sea. Lo vivimos con la crisis asiática, cuando comenzaron a llegar artículos a precios irrisorios, y esta figura puede ser más negativa que la otra que es a favor. Porque, para nuestra situación ¿qué es más importante?: que el país obtenga el famoso blindaje a una tasa algo inferior -de todos modos todo es caro para el que no puede pagar- o que se pudiera generar un salto de actividad que ponga en marcha a la industria, al empleo, al crecimiento...

Y si lo pasamos a lo bursátil, ya que con este enero tan caliente muchos se preguntan cómo seguirá la historia, ¿qué será más importante? Que el dinero esté algo más barato, o que las empresas cotizantes empiecen a evidenciar mayores ventas, vuelta a las ganancias, balances con perfiles de normalidad histórica...


Hay muchas firmas que se han estado apoyando en la exportación, si bien con menor utilidad que el mercado interno, a favor de un ciclo mundial que en estos años tuvo a la gran locomotora de la década de los Estados Unidos, más una Europa unificada que también percibió las mieles de enfriamiento (no sólo en los Estados Unidos) y esto hará un terreno menos esponjoso para terceros países que se la venían «rebuscando». La Argentina vio pasar de largo los últimos tiempos del gran ciclo exterior, mientras trataba de desatar su crisis, así como nuestra Bolsa vio pasar de largo el esplendor que hubo en otros mercados, deprimida y perdidosa en sus activos que sufrieron ese reflejo del país. Este año no parece haber similares para que nos sirvan de puntuales a propios intentos de querer despegar. Es un horizonte bastante complicado de desentrañar, especialmente cuando se tiene el casillero de un mercado contra sí mismo, y ese mercado «en función de...» (del mundo, por ejemplo). Saborear la miel de enero es aconsejable... y después.

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