7 de marzo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Parece un cuento chino, pero es una realidad que envidiamos, la población se lanzó a las casas de cambio a buscar acciones -al liberalizarse el sistema- y muchos se tuvieron que ir desilusionados. Porque ¡las acciones no alcanzaron para todos! China, valga el recuerdo, resultó el gran mercado del año 2000 en el mundo bursátil. Y lo bueno de esto es que hasta hace unos diez años... los chinos no tenían ni idea de lo que resultaba poseer una Bolsa. Y esta gente ha hecho un sembrado que es el que veníamos marcando, con tristeza, que aquí habíamos rifado a través de las décadas. Ya en estos tiempos -léalo bien- China es el mercado del mundo que tiene más «accionistas individuales, después de Estados Unidos. El crecimiento ha resultado demasiado precoz, sólo una década, y se marcan falencias en lo que hace a información, a valuaciones, hablándose de una «burbuja peligrosa» de parte de analistas occidentales. Podríamos decir que no menos burbuja, ni menos peligrosa que el que se supone un mercado ilustrado y rector en el mundo, uno de cuyos brazos -el NASDAQ- es un tremendo ejemplo de volatilidad irresponsable y golpes de mercado vergonzosos. Seguramente que los chinos, con tan corta historia bursátil, deberán encontrar sus tropiezos puntuales. Pero, se ve que se han manejado astutamente en estos años y seguramente siguiendo el principio oriental de estudiar a Occidente, tomar y adaptar lo que creen que les sirve y desechar lo demás.

Se dirá: bueno, no tome a China porque allí hay una cuestión de densidad de población que aquí no tenemos. No, no es así, porque nuestra Bolsa era una China en chico en sus primeros tiempos. Debía cambiar de edificios porque todo quedaba chico y llegaba a poseer como 8.000 socios a inicios de siglo, cuando en Buenos Aires había unas 400.000 personas. Guardando las relaciones, resultaba un movimiento fenomenal como el chino, y camino a resultar una plaza totalmente a la inversa que la actual: lo de ahora es más elitista y concentrado que hace cien años. El caso no era nuestra Bolsa, sino la China, por esa serie de novedades -de mercado exótico para nosotros- que asombran profundamente. Deberán tener el cuidado necesario, pero es seguro que serán rigurosos con los desvíos y tendrán que ir difundiendo cultura bursátil para apuntalar lo que ahora es puro entusiasmo de la gente. Una década no es nada en la vida de un mercado, y esta gente se ha encaramado en un lapso que a otros les puede llevar hasta siglos. Difundir acciones entre la gente común es un paso muy bien dado y han llegado a los 500 mil millones de dólares de capitalización. Esto, en pleno ingreso al tercer milenio, sirve para seguir consagrando la vigencia y validez del sistema bursátil, imprescindible para todos los que crecen...

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