31 de marzo 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

La plaza local siguió navegando al garete en el curso de los últimos cambios, teniendo ciertos picos de temperatura que después no se pudieron refrendar, desplegando velas y, posteriormente, volviendo a puerto con total humildad. La única manera de entender esto es dejar de lado lo que puede haber tenido el toque acentuado dado expresamente para enmarcar algunas fechas clave, y unir la cadena eliminando esos eslabones: así, se llega a un estado mucho más parejo, a un ritmo casi decretado en torno de los $ 20 millones, ciertos avances y retrocesos de los mervales.

La caída de montos verificada el miércoles pareció dar por finalizado el show de números altos y una vez confirmado lo que se quería confirmar, dejar al mercado a la expectativa. Entre las ganas y las generalidades, entre la teoría y la puesta en práctica, parecen existir varios casilleros dudosos y todos tratan de digerir, de a poco, ese menú que el ministro nuevo les hizo tragar sin respiro. El vértigo de Cavallo posiblemente haya sido fundamental para sus deseos, sin dejar a nadie pensar demasiado las cosas y colocando la caldera a máxima presión, para que el asunto se cocinara en un par de días. Ahora, la sociedad debe ir desplegando de a una las ideas, analizar sus contenidos y ver su factibilidad. El impuesto al cheque, que lleva soberano negocio para el Estado y para los bancos que cobran sus aranceles de cuentas abiertas, ve al ciudadano sacando dinero de su bolsillo para la gran alcancía de los desfases. En todo caso, lo podía haber aplicado sobre las facturas del agua, o de la luz, sin el avasallamiento sobre la libertad individual que se produce ahora, donde se obliga a poseer una cuenta corriente de modo compulsivo, so pena de no dar por válidos los pagos efectuados. Además del peligroso trámite de rehabilitar a cuentas cerradas, quedando a cargo de las entidades el juicio para ello. ¿Y los que, siendo delincuentes, consigan reabrir su cuenta para volver a las trastadas? ¿Quién se hace responsable de cubrir al inocente, que caiga en manos de tal tipo? El banco, no. Cavallo, no. Se tendrá que digerir un cheque sin fondos, u otra derivación, sin poder reclamar ante nadie.

Hay muchos dispuestos a ver genialidad donde no la hay, en la desesperación porque un «elegido» resuelva los problemas de un plumazo. Las dudas pueden ir creciendo, a cada hilo del paquete que se vaya desatando, y tampoco se sabe del mediano plazo, tras cubrir los baches primeros. La realidad de desechar esas primeras ruedas, que actúan por sí mismas -e inducidas- se volvió a verificar en esta ocasión. Mejor esperar, mirar desde afuera, y tratar de palpar al fondo de la tendencia: la que sigue en un mar de dudas...

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