30 de mayo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Comenzó el 22 de mayo y tendrá culminación el próximo 20 de junio, lo que podría denominarse como la ceremonia de despedida de nuestro mercado bursátil de una de las buenas acciones cotizantes. Se trata de Massalin Particulares, empresa con excelentes ratios y una trayectoria rendidora como papel de inversión, a la que siempre se le podía exigir algo más de vocación por la vida activa dentro del recinto, aunque tal condición estuvo siempre restringida.

Viendo la dispersión de su capital, es sencillo de entender por qué no había más juego de Bolsa, ya que más de 94% del total emitido (y eso que posee un capital bien expandido) corresponde a su controlante FTR Holding, radicada en Suiza, estando algo más de 5% en poder de inversores diversos. Pues bien, entre las dos fechas indicadas podrán aceptar la oferta pública del grupo de control, que promete 80 centavos de peso por cada acción de valor nominal $ 0,10. Y, para que no se asuste el poseedor, a efectos prácticos serían $ 8,0 por cada acción de valor nominal $ 1,0 (que es tal como cotiza en Bolsa). Obviamente, aquellos que no se lleguen a enterar, o que rechacen la oferta, podrán quedar en posesión de sus acciones pasando a resultar accionistas de una sociedad de las llamadas «cerradas», sin cotización pública, y esto implica limitarse a esperar dividendos, tomando el activo no ya como un instrumento de riesgo y a plena liquidez de realización sino como simple activo de renta.

Otras que se han ido no daban para mucho, pero el caso de Massalin es para lamentarlo, porque no son muchas las que reúnen las condiciones de buen papel y una trayectoria generalmente bien rentable. El mercado se nos sigue vaciando, no sólo de lastres, o de restos fósiles sino de aquellos títulos que podían ser mostrados como vidriera de nuestra plaza local. No ahora, ya es tarde, pero tal vez con alguna acción directa y en zonas oportunas, ensayada desde los organismos bursátiles sobre quienes ejercen el control, se podía haber conseguido una apertura mayor del capital, una vida más activa. En fin, puede que no, pero igualmente siempre vivimos en el sistema ensayando aquello de la que es la peor de las gestiones: la nunca intentada. Recordamos cuando hablamos de Wall Street y que el titular del NYSE, al saber que un título va a desertar por cualquier motivo, se traslada de inmediato donde sea para reunirse con directivos de esa empresa y convencerlos de no abandonar los paneles. No es, justamente, porque necesiten cotizantes, pero siempre cuidan lo logrado y se preocupan mucho si alguien se quiere ir. Otro mundo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar