Por falta de espacio, no podíamos reproducir los párrafos de Fiplasto en su segmento sobre «perspectivas», que nos parecen un buen testimonio y representativo acerca de cómo ven el futuro sociedades de mediano porte en nuestro país. Cabe apuntar, y el inversor bursátil lo sabe, que no se trata de una compañía que viene a los tumbos, o que no haya respondido en épocas normales, sino que es una de las que se ve atrapada en éste juego de indicadores argentinos: para dejar de ser, desde hace cuatro años, una empresa con beneficios y de buen nivel, para tratar ahora de arreglar su perfil de deuda y no verse más encerrada. Comienza mencionando la reestructuración de deuda nacional, ahora realizada, pero cuyos efectos de baja en la tasa de interés para la rueda económica no se verán reflejados en el tiempo inmediato. Respecto de los aranceles incrementados para la zona extra Mercosur, dice Fiplasto que «permiten evaluar alternativas para una leve recuperación del precio promedio que, no obstante, no podrán compensar los aumentos de precios de algunos insumos, como energía, ni los nuevos impuestos...». He ahí todo un cuadro de situación, el costo argentino -no por sueldos, sino por tarifas e impuestosque son capaces de matar supuestos efectos benéficos de alteración de aranceles, por caso. No es difícil advertir que lo que se expone es: no podemos competir así, porque donde nos dan un respiro por una parte, nos ahogan por la otra. Y eso que no se habla del tipo de cambio, en especial para una empresa como ésta que había llegado a tener gran cartera de clientes en zonas como Europa, Asia, y que hasta fue premiada por su nivel de exportación. Finalmente, habla del programa de «competitividad» propuesto, y dice que es muy difícil de estimar hasta dónde alcanzará al sector que ella pertenece, habida cuenta de un programa -decimos nosotros-que comenzó siendo bien selectivo para algunos rubros, dejando en la ansiedad a todo el resto. Es como saber que sigue librada a su propia suerte a lo que consiga de su gestión por más dialéctica oficial sobre reactivaciones en base a ciertas normas pensadas. Acaso es lo que, en el seno de cada sociedad, se esté pensando sobre un escenario que ha venido siendo hostil y al que se le ha cargado mucha verborragia, pero sin verdaderos planes que estimulen la confianza para producir y vender. El caso Fiplasto, una mediana con historia eficiente, es emblemático para comprender que falta mucho en tren de mejorar el terreno para una industria paralizada. Suba de tarifas, de impuestos, superpeso, el costo argentino real, que nunca se ataca.
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