7 de junio 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Bien... el mentado megacanje ya está. Y vaya que fue mega, lo que asegura una primera realidad: resultará gran negocio para las entidades intervinientes. Porque si se esmeraron en ofrecer más de lo que se deseaba, no será por un gesto de generosidad, precisamente.

La noticia se dio. En general, se habló de un «éxito» en la colocación, dejando en segundo plano el asunto de las condiciones. Condiciones que resultarán la gran levadura para el siguiente gobierno y que ya tiene una frase asegurada para el arranque: «la pesada herencia que recibimos, con este paquete de vencimientos que comienza ahora y que no podemos afrontar, etc.»

La vieja técnica política de tirarle un «globo» al que le suceda y... que se las arregle. Ya existirá por allí algún Cavallo, bastará con que todavía esté Marx -y seguro que estará-, que del otro lado exista un Muldford y una serie de generosas entidades. De los pocos que repiten la historia como una condena, los argentinos, y con el extraño fenómeno de repetirla hasta conservando los mismos personajes en los roles principales. Todo un caso. Poco abarcado en los comentarios, y también muy poco observado qué papel le cabe a un Congreso que está pintado, desde siempre, en lo que hace a tan delicada operación como hacer contraer deuda externa en cifras enormes al país. Esto excede cualquier cesión de poderes que puedan hacer. Y cuando no se hacían, también cada ministro -por las suyas-estuvo armando esta enorme bola de nieve sobre la que nadie como «representante del pueblo» parece querer indagar. No hacerla abortar, salvo que sea necesario, sino simplemente que se expliquen puntualmente y a la vista del pueblo: las principales cuestiones -como la tasa-y qué significará esto para el futuro. Por caso, si no es verdad que una tasa acumulativa de 15% llega a duplicar la deuda en sólo tres años...

Sin embargo, también a nivel de la gente, atrapó mucho más el asunto de Aerolíneas y se hizo muchísimo más batifondo por ello, nosotros también lo tocamos, aunque en la realidad práctica del país es muchísimo más trascendental el canje realizado, sus condiciones, en la manera absolutamente independiente en que lo trataron solamente algunos funcionarios (o Cavallo-Marx, o a la inversa, para ser más sintéticos). Que el poder político, ante el susto que les corre, iba a avalar lo que se hiciera, es una realidad también palpable. Si le decían a 15%, o si le decían a 20%, o lo que le dijeran. El asunto era poner una firma y a otra cosa, pero salir del atolladero, ver si se gana aire para octubre, salvemos al abuelo en el respirador artificial y que nos importan los bisnietos, que no los conocemos. La lamentable realidad nacional, al amparo de todos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar