¿De cuántos mercados se habla últimamente? Pues, no menos que de tres: el del índice Merval, el del Burcap, y el nivel que computa el total del bosque bursátil, a través del Indice Bolsa nivel general. Muchísima diferencia de intensidad entre ellos, a tal punto que desde una suba de 4% en el primero, se hallaba una baja de 0,9% en el último (y todo en la misma rueda). El otro navegaba a media agua, entre los extremos mencionados. Y aun dentro del mismo Merval, la cuestión se dividía entre Pérez Companc y un par de princesas y el resto de las cotizantes. La llegada de un balance excedido en utilidad, de acuerdo a lo que se la suponía, le otorgó el argumento para el vuelo a la estrella de la semana y que se cansó de consumir millones, con subas de antología en sus opciones, y resultando el gran disparador del índice conjunto.
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El período se enderezó súbitamente a partir del martes, después de un lunes negro y con fuertes bajas en bonos y acciones. Resultó esto a partir de hacerse mucho ruido con supuesta línea de préstamos a recibir por el país y abrochado con ese plan, para que se paguen impuestos con bonos locales. Un privilegio exquisito que se otorga a una élite, mientras todo el resto debe pagar en contante y sonante. Grupos que se quitarán de encima papeles que hoy son considerados un lastre en todo el mundo civilizado. Y así el Fisco tiene este tipo de lujos que se dispensa, mientras que por otro lado muestra los agujeros en las suelas. Y surge la pregunta lógica de cualquier persona que ve este remolino de ideas y de cifras, de apoyos y de adhesiones, que pasa por: ¿se puede saber exactamente dónde estamos, ¿cuánto necesitamos?, ¿de qué nivel de agujero se está hablando?...
Desde el blindaje de Machinea, que todo estaba solucionado. Después López Murphy quería saldar el desvío con módicos 2.000 millones. Llegó Cavallo y empezó por decir que todo estaba bien y que no se precisaba de ayudas, ni de nuevos préstamos. Después, lo que vino, y a partir del déficit cero se comenzó con el barajar de sumas que deberían darnos para estabilizar la situación del país. ¿De cuánto hablamos, de cinco mil, ocho mil, de cuánto? En el título del día, sobre la rueda del miércoles, buscamos palabra por palabra... «Audaz avance del mercado de riesgo». Si cada uno sigue siendo libre de pensar como quiera, nuestra visión sobre la actualidad es que ciertamente hay que ser muy audaz para montarse en el mercado de riesgo puro, contando con señales casi nulas. Porque, justamente, si alguien está en condiciones de responder cuánto necesita el país para tapar sus agujeros, de qué se depende, dónde está la punta del crecimiento, y cuál será la próxima «genial» idea del equipo económico... Que compre.
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