12 de diciembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

No se pueden pedir relaciones lógicas, cuando el «hábitat» de la inversión se tiene que desarrollar en un pantano de sorpresas, incoherencias, nuevas normas impulsivas y jugadas desesperadas, desde la cumbre de poder.

Quedará como de las postales más testimoniales del desbarajuste, esa escalada alcista de las acciones: en medio de la semana más atemorizante del año. Sus referencias numéricas nos dicen que fue un lapso con más de 25% de aumento en la Bolsa, con el riesgo-país superando el nivel «4.000» puntos. Y en un contexto de ebullición cambiaria, con el ministro de Economía haciendo un viaje fulminante a ver gente del FMI, y toda la incertidumbre en el país esperando por las valijas de Cavallo, a su vuelta. Todo se trastroca más cada semana, en una película que excediera cualquier libreto fantástico de situaciones límite, grotescas, profundas, hirientes, inacabables. En el balance que cubre la sección de hoy, de Rosenbusch, extrajimos allí un párrafo que quedará en la galería de los testimonios insólitos, de esto que hoy nos toca vivir a los argentinos. En la Bolsa, también en la vida, se aprende mucho más del sufrimiento que de las bonanzas. Ahora sí, es posible que surja una nueva generación de habitantes que tuerza un fárrago de malas normas y costumbres, que se arrastraron desde la época donde aquí se tiraba manteca al techo. Empezando por aquella frase que, desde chicos, los grandes nos grababan a fuego: «A la Argentina no la funde nadie, nene...». Tanto hicieron, que es el primer «tótem» que hay que destruir y desmontar definitivamente.

Volvió Cavallo, lo estamos viendo en otra de sus «conferencias» a las que ya se hizo adicto, no aportó nada para saciar la incertidumbre y cubrir el gran abismo de falta de información concreta. Le pidieron cosas, desconfían de gato encerrado, las reuniones fueron positivas, pero... todo lo que sirve, se lo guardó para unos pocos. Pasó como «diferencia metodológica» el doble juego de números que llevan el país, y el FMI, acerca de las verdaderas cifras de déficit. Ellos le toman los bonos LECOP como déficit del último trimestre, no le creen al papel pintado que aquí quieran pasar como símil dinero (y siempre suenan a mucho más sensatos que los que manejan las finanzas del país). A pocas semanas de las fiestas, dónde nos lleva el nuevo sendero después de la incursión del ministro por afuera... ¡Misterio! Vino a quitar con la otra mano estímulos impositivos, lo que otorgara con bombos y platillos hace poco. Más despidos, más recesión, más de lo mismo. Y más de Cavallo. Está por comenzar a rodar la Bolsa del lunes, se asistirá a otro show como el anterior. O si se ha encontrado otra puerta de servicio, para fugar dineros, se volverá a la realidad. Una película, sí, ya de dibujos animados (nosotros).


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