Sigue con la buena costumbre Atanor SA, de convocar a sus accionistas en reuniones abiertas, dentro de los mismos salones de la Bolsa de Comercio, para dar allí cuenta -tras cada trimestre- de pormenores que, algunas veces, escapan a la lectura rápida de los balances. Y, fundamentalmente, permitiendo que aquellos que están en la «caldera del negocio» (antes se llamaba a esto «cocina», pero con los tiempos que corrieron ha subido la graduación...), sus principales directivos, expliquen a la gente ciertos puntos especiales y tracen una «perspectiva», sobre lo que presume la sociedad que puede sobrevenir. De paso, la entrega de prácticos cuadernillos para que los asistentes puedan tener una ayudamemoria, sobre los ítem principales de la compañía.
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En rueda siguiente, el papel de ATANOR resultó una de las estrellas principales de las subas, lo que puede verse como simple coincidencia: pero, también es probable que resulte una clara acción de causa-efecto, frente a ese panorama amplio ofrecido a los inversores. Algunas otras habían entrado en esa política, todavía con ciclo muy favorable, después varias dejaron de hacerlo. ATANOR es de aquellas que tuvo el buen tino de no cortar las reuniones, sea cual fuere el resultado, o las circunstancias. Y esto hace a aquello tan etéreo que se suele resumir en «transparencia», mucho más arriba, es lo que ayuda a forjar un prestigio y a poseer una vía directa, entre los socios minoritarios y la cúpula de una compañía. Por oposición a las que pretenden siempre moverse entre misterios, algún caso que está en el ojo de la tormenta en estos días (del que hablamos) podría constituir ese indeseable lado oscuro de una sociedad, que se extiende al papel que la representa. Es interesante poder encontrar aspectos positivos para remarcar, en un ambiente que nos ha ofrecido tanto puntos débiles para la crítica. Y vele, entonces, señalar lo que sigue realizando Atanor: que si después le redunda en poseer más seguidores, y subas del papel, en buena medida es justo premio a preocuparse por difundir claramente los aspectos de la firma. Algunos de los muchos gráficos resultan sumamente atractivos, como el de «ganancia bruta sobre ventas netas», que muestra la llegada a 35% en el tercer trimestral, superando largamente todo lo previo. Lo más cercano a esa utilidad directa, era 22% de 2001. También, la «ganancia bruta por tonelada vendida» que, en dólares por tonelada, tuvo en éste trimestre un nivel de «328», cuando era de «327» en 2001, apenas «134» en 1999. En tanto, para dar aire fundamental a lo operativo, los «gastos fijos» -en millones de dólares- bajaron de 32 millones el año anterior, a la menos de la mitad: 25. En lo que es otro renglón esencial, «deuda financiera», ATANOR tenía u$s 42 millones en setiembre 2001, bajó a u$s 37 millones en diciembre y hoy está en sólo u$s 18 millones. Algunos esperan que la demanda caiga del Cielo, otros ayudan a crearla con su actitud. Bien. Informate más
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