A finales de noviembre, se publicó en el «Boletín de la Bolsa de Comercio» lo que se denomina «adecuación de llamada». Se trata de individualizar a ciertas acciones, en virtud de cuestiones de origen diverso, en este caso se refiere a Garovaglio y Zorraquín y tiene que ver con el controvertido tema de la reducción de capital, que quería llevar adelante la compañía. Lo intentado era contraer la cantidad de títulos, desde casi $ 42,6 millones de valor nominal, a sólo v$n 623.987. La Bolsa de Comercio resolvió en su ocasión, en el pasado febrero, «no dar curso a la solicitud». Por otra vía, la Comisión Nacional de Valores -en junio-resolvió dar curso y dispuso «la cancelación parcial de la autorización de oferta pública de Garovaglio, cuyo monto quedó reducido a $ 623.987». De tal modo, para el 16 de julio, la reducción fue inscripta en el Registro Público de Comercio. Al mismo tiempo, ante la disparidad de criterios, la resolución de la Bolsa fue apelada por la sociedad, por ante la «Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial». La cuestión concluyó en que: «el 11-11-02, dicho tribunal resolvió que el recurso de apelación introducido es inadmisible, notificándose a la Bolsa el día 27-11-02». Esta historia densa, plagada de controversias entre el grupo mayoritario y los accionistas menores, tuvo un nuevo capítulo con la fecha en que debía retornarse a la Asamblea Ordinaria, que había pasado a cuarto intermedio. La misma no se pudo completar, en un acto societario sobre el que pudimos averiguar ribetes ciertamente insólitos. Pero, más insólito aún es que se pretende llamara una segunda convocatoria, cuando no se resolvió la primera. Se han venido amontonando las observaciones, quedaron puntos del llamado original en pleno suspenso, pero esto resulta nueva cuestión a tener que dirimir... De acuerdo a lo caminado, la Bolsa de Comercio parece haber cubierto un rol que es específico de la Comisión Nacional de Valores y, simplemente, porque la pasividad con que se desempeña ese organismo hace que quienes van en queja, tengan que arreglárselas en cualquier otro ámbito, fuera del natural. Hace pocos días, dimos cabida a una misiva enviada por la Cámara de Inversores a la CNV --con el tema Garovaglio-, está ahora el fallo de la Cámara sobre quién actuó de modo procedente al no permitir ese inusitado encoger de capital -que llevaba una suscripción detrás, también seriamente objetabley está sonando la hora en que los que tienen una función primera y primordial, se quiten de encima la parsimonia y el acostumbramiento a dejar que todo pase con la luz verde del organismo de control. La Bolsa de Comercio salió a poner el pecho a una situación de inversores que se consideraban perjudicados, plantear la oposición firme y ganar la pulseada que propuso la sociedad en su apelación. Pero, hubiera resultado mucho más saludable para el sistema que el ente que debe cubrir esa faceta se hubiera hecho ver demostrando que el inversor no está huérfano de apoyo.
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