3 de enero 2003 - 00:00

Cupones Bursátiles

Decíamos, en el resumen sobre el mes y año finalizado, que los casos especiales -con sus excesos-matizan la estadística y hasta se colocan al rojo vivo: pero, la historia se construye con los resultados globales de un mercado y no con las especies seleccionadas. Podrá sí discutirse, si la ponderación por volumen que lleva el listado Merval, no ha opacado un brillo mayor que ha sabido irradiar un conjunto numeroso de sus acciones componentes. Indudablemente -demostraba esto la nota del día lunes, de nuestro colega Juan Cerruti-, se remarcaron las notables actuaciones de unas 15 plazas que le habían ganado al dólar holgadamente y, algunas de ellas, hasta lo habían «revolcado» en la carrera.

Pero, es lo que hay. Y es el Merval, con el acompañar del Burcap, o el renovado indicador de la Bolsa. Ninguno de ellos se acerca a poder hacerle sombra, a la devaluación del peso en el año. Si se trabajara con un índice lineal, que enliste a las sociedades otorgando el mismo peso específico a cada una: seguramente que el enorme sobrepeso de una Comercial del Plata, Indupa, o Celulosa, hubieran reportado un promedio de panel líder ganán-dole a la devaluación, arrasando cuanto cotejo se quisiera hacer. Y así se plantea lo que parece un absurdo, la sensación -para todos los intervinientes-de un año favorable para las acciones: pero que, en términos de cartera común ponderada, es desfalleciente para cotejar. Porque el Merval no subió más de 80%, mientras que el dólar partió de la base convertible de «1» y se fue a los «3,40» de finales de ejercicio

Cada lector, en este instante, debe tener sus propias conclusiones: y es que aquello de que «cada quien habla, según le ha ido en el mercado», resulta rigurosa ley dorada. Cada inversor habrá sacado cuentas sobre los papeles que posee, sumas, restas, lo que queda es...
dinero, ganado o perdido. Pero, plata de verdad y no estadísticas. Nadie posee una cartera ponderada, a menos que compre -directamente-el índice Merval, que también cotiza, o que sea tan amante de ello que estipule cifras similares, junto a la cantidad de especies. Una tontería, nos apresuramos a decirle, para eso... se compra el índice. Sin embargo, valga la contradicción, cada inversor sí tiene una cartera ponderada: por su propia ponderación.

Tendrá más papeles en unos nombres que en otros, habrá destinado más dinero a tomar una líquida, que una difícil de colocar. Las variedades son infinitas: tal la cantidad de inversores que se quieran chequear. Puede pasar que en aquellos títulos donde más se jugó, haya tenido que recoger los peores resultados. Matando a varios que le dieron buena utilidad, pero teniendo menos. Hora de repasar los resultados, de afinar la artillería para pegarle bien al nuevo ejercicio que ya arranca. Los pronósticos que se han visto desfilar, están más a favor. (Claro, hay que ver qué elementos e intereses, el pronosticador involucra en su tesis.)
La Bolsa contestará.

Dejá tu comentario

Te puede interesar