17 de marzo 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Estos «cupones» se escriben el miércoles 12, casi la madrugada del jueves, pero recién aparecerán en una jornada que tenía ribetes de terror, desde que se lanzó la proclama sobre una fecha fija para atacar Irak. En estos momentos, el lector estará en autos acerca de si esto se habrá llevado adelante o si apareció algún rayo de luz para iluminar a la maquinaria militar.

En tanto se seguía con la cuenta regresiva, donde la posición ya menos convencida de Inglaterra resultaba el tema de mediados de semana, los mercados recibían andanada tras andanada, de modo anticipado. Europa tenía, hasta ese miércoles pasado, una grilla de mercados donde cualquiera perdía más de 15% desde inicios de año, lo que constituye una especie de catástrofe para cualquier cartera que se precie. Por aquí, la cuestión seguía más liviana, y a pesar de contabilizar una baja de 6% en el curso del mes, el Merval lograba retener otro nivel similar, pero favorable.

Los objetivos habían cambiado drásticamente, de organizar el asalto definitivo a la cumbre inmediata de los 600 puntos, velozmente hubo que ir a reforzar la retaguardia y dar una orden de retirada, tratando de hacerse fuertes en algún piso confiable, que es el modo que tienen los mercados de hacer vigilia en sus propias trincheras, bajando volumen, dosificando las ventas, no romper límites de precios a la baja con escasas cantidades, etc. En realidad, son las «armas» con que cuentan los profesionales de las operaciones, que muchas veces les tienen que poner el pecho a impulsos de los clientes y darles algún «tilo» dialéctico, para que la baja no pase a ser «corrida».

Los perfiles de tan indeseada figura se habían visto el lunes, pero posteriormente los ensayos defensivos parecieron ir dando resultado. Al menos en Buenos Aires, que no copió la magnitud de ciertas caídas en el exterior. Pero resulta que estamos en «lunes 17 de marzo», nos comemos las uñas pensando en la definición de aquello que usted, ahora, ya está sabiendo. Si es que, por algún raro motivo, se da marcha atrás con las acciones bélicas, hay mercados que están para dar el salto, por lo que han venido sufriendo de desgaste. Después de ello, enfrentarán otra problemática que también puede hacer daños grandes, pero esto no sería inmediato. No es que no esté ya presente; es que el otro asunto, el que metía el miedo mayor y lo hacía cotizar, taparía en los primeros tiempos aquel perfil depresivo económico. Como estaban los dichos del miércoles, este lunes se debería producir el ataque. Versiones e impresiones acerca de deserciones masivas iraquíes podrían facilitar una conquista que -si es rápida y más o menos prolija- también reflejará con rebotes de índices. Son momentos para estar alerta, no irse corriendo de la inversión, sino actuar con los ojos bien abiertos y la mente expandida. Después de todo, el bolsista vive del riesgo.

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