24 de marzo 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Vino el balance de Tenaris, su ejercicio al 31/12/02, y -tal como sucede con otras- no vamos a dar la línea de balance en las páginas respectivas: sencillamente, porque viene «en dólares estadounidenses, confeccionado de acuerdo con las leyes y reglamentaciones de Luxemburgo». No solamente no está en pesos, la moneda base donde cotizan sus acciones en Buenos Aires, sino que responde a normas que ni siquiera resultan las internacionales más transitadas (aunque tampoco corresponde presentar nada que no sea de acuerdo con el marco local). Supimos, como todos, por el canje realizado, que Tenaris no era ya Siderca. Hoy vemos que Siderca es como una planta, todavía en el país, perteneciente a un grupo gobernado desde el extranjero. Y lo más lamentable es que Siderca resultaba uno de los mejores símbolos de nuestro mercado, para poder presentar en cualquier parte. Inclusive, siempre dando información abundante, lo que motivaba permanentes elogios -inclusive de nuestra página- y con un perfil de «transparencia», que la situaba en el grupo de las distinguidas. Eso es historia, no sólo pasada, sino absolutamente enterrada...

Y nos parece que, no es que Tenaris no pueda presentar un estado contable en tales términos, como varias de raíz española que cotizan aquí, sino que -solamente en virtud de algún
principio, por sus orígenes- no debería hacerlo. Pero poder, puede. Y quienes tienen el deber de cuidar el fondo y las formas del sistema son los que permiten que esto se realice. Si alguien nos apunta que los CEDEAR, sus empresas vinculadas, presentan balances en moneda de origen (en verdad, solamente una serie de números esenciales), le diremos que ésas no son acciones, sino solamente certificados y que no son en absoluto conmensurables, cotejables.

Recordamos cuando el grupo Techint estudiaba ir a la plaza de Nueva York, siguiendo el camino de casi todas las grandes locales, y su desistimiento, porque lo engorroso, más lo costoso, de los trámites y todos los deberes que le exigían no lo hacían viable.


Ahora, desde Luxemburgo, uno de los reductos fiscales laxos que posee el mundo, envía los resultados de la sociedad madre -que cotiza acciones en el panel Merval de Buenos Aires- a gusto y placer de la sociedad. Los de aquí, solamente observan, conceden, no objetan. Como si fuera tan dificultoso pasarlo a marco local y para que todos aquellos que optaron por comprarle el canje, al menos, posean una guía entendible y clara para todo tipo de inversor. Esto sería tan sencillo -señor de
Comisión de Valores- como cuesta hacer una disposición que obligue a toda presentación -de empresa cotizante- en moneda y normas contables argentinas. Y que se arreglen. No hay por qué estar haciendo conversiones al euro o al dólar, y menos mal que Carlos Casado -con todo derecho- no presenta sus balances en guaraníes, siendo que su estructura y activos están en Paraguay. Lamentable.

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