23 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Habrá que especular en el exacto sentido de la palabra, a quienes muchos han confundido con el manipuleo, inclusive con el agiotaje, que son prácticas no solamente perjudiciales para un mercado: sino, perfectamente encuadradas como ilegales.

Especular,
que es aquello que todo ciudadano está haciendo en todos los momentos, pero mucho más cuando se le presentan verdaderas fronteras, entre un estado y el siguiente. Intentar descifrar qué futuro le aguarda ante determinados estímulos, a favor o en contra, y desarrollar una estrategia. No importa cuál, el ama de casa arma su propia estrategia si supone que se vendrá un aumento de precios: dejará lugares libres en su alacena, para acumular algunos de los productos que juzga imprescindibles y que estarán más caros, en cierto lapso.

Para el caso de la actividad que abordamos, que es donde más suele utilizarse el término «especular» el inversor deberá especular, para adivinarles el giro a los candidatos. Y es la tarea más difícil de cuantas se han enfrentado en las últimas décadas. Porque no se trata de advertir quién ganará, entre dos postulantes, sino que primero deberá arriesgar a los que estarán en la «final». Después, qué medidas de gobierno tomará el que cree que habrá de ganar. Y, en función de ello, redoblar sus posiciones... o deshacerlas. Hay una posibilidad de darse unos días y pasar la primera etapa, después de las «primarias», yendo directamente a desentrañar qué sucedería después de mayo. Se nos dirá que lo que opina cada candidato está allí, a la luz pública. Sabemos que entre la palabra preelectoral y los hechos posteriores han mediado abismos.

Inclusive, convendrá recordar que dos etapas que contuvieron fuertes ciclos alcistas -con Alfonsín, más con Menem- éstos aparecieron después de fallidos ministros de Economía, en la primera etapa de cada gobernante.Al desastre que se venía con la gestión Grinspun, lo salvó la «magia» del plan Austral. Y allí, hubo algún trayecto de buenos saldos.


En el caso de Menem, después de muy corto impulso que el mercado tomó -con Rapanelli- se le venía la noche, y hasta una reoperación de la «híper», quizás, cuando surge el tándem del «plan Bonex» (esquilando depósitos) y de inmediato, la «magia» de una convertibilidad, extraída de haber releído a la época de Pellegrini. A partir de esto, más lo que se implementó en esa zona económica expansiva, se logró en dos años un ciclo fenomenal: hasta los valores máximos históricos, del Merval. Si es por la historia, lo primero que sobrevenga puede ser un chasco. En consecuencia: prudencia en la especulación.Y sin comparar planes ni candidatos, porque este escenario es el de un verdadero desastre, en la economía de la Nación.
Especular, especular mucho, antes de dar un paso en la inversión de riesgo. Todo se presenta como lo que es: una gran apuesta y donde nadie sabe, a ciencia cierta, qué hacer con su voto. Muchísimo menos se puede estar seguro sobre qué hacer con el dinero. ¿Le parece?

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