Cupones bursátiles

Economía

En medio de un mundo económico que lleva vientos hostiles en todas direcciones, con muchos países viviendo pendientes de serias problemáticas internas, y cuando se adivina un período de renovados choques de ideologías frente a dilemas que el capitalismo, en estado salvaje, no es capaz de resolver: la Argentina se debate con cuentas que no le cierran por ninguna parte, cargada de juicios internacionales y demandas de acreedores a los que ya no es posible conformar con empapelamientos de bonos-hipoteca, como los que se utilizan de manera tan fluida taponando la coyuntura. Es un panorama desolador cotejar lo que se consigue de superávit, y en tiempos donde los compromisos se postergan, con solamente las cifras que continúa agregando el «taxi» de los intereses de obligaciones que no se cubren. Renegociar en la palabra de moda, en el gobierno, en los particulares, en las sociedades que intentan arrastrar sus pasivos en dólares unos años más adelante. Y quienes consiguen simplemente renegociar, lo anuncian con bombos y platillos, como si ello fuera el triunfo de haber diluido esos pasivos. Pero no, seguirán estando, apretarán otra vez en cierto lapso y en esa cantada carrera de nunca conseguir utilidades que alcancen para cancelaciones, pero donde se aspirará a renegociar nuevamente. Es difícil saber qué activo se está comprando, cuando se toman papeles de sociedades que no darán dividendos por muchos años. Que ni siquiera producirán la entrega de acciones, para cortar el precio y acceder a una paridad más baja, solamente cotizando una esperanza de retornar a sus niveles históricos y a estructuras saneadas. Hay mucho de esta especie actualmente, poco de la otra, y a todas les cabe lo que venga a suceder con la política económica del país.

Ahora, como nunca, solamente con una estricta
selectividad de papeles por buenas condiciones básicas, que prometan sustentar en el futuro, y hasta dejando en segundo término a la liquidez de plaza, se podría armar una cartera con buena calidad defensiva y con capacidad para dar un salto adelante, donde se produzcan climas más benignos. La tanda de trimestrales, captando un segundo período del año donde se entraba en temporada alta y se generaba el amesetarse de la economía, es un buen ensayo para esa selección, a completar cuando arriben las «memorias» de junio. Sectores que viven en la incertidumbre total, que fueron un seguro de renta años atrás merecen estar en la mira, a partir de prever el aumento de tarifas (que ya los funcionarios no podrán seguir dilatando) aunque sean víctimas de las extrañas teorías «conspirativas», que los sensibles gobernantes actuales ven aflorar por todas partes. En vez de tender puentes, se cavan trincheras, donde se van formando los segmentos de «amigos» o «enemigos», según se responda a los designios de funcionarios sumamente nerviosos. Un país que cada vez es más mosaico, dispersando energías en atacar o defender: dentro de sí mismo...

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