Cupones bursátiles
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Una familia porteña necesitó casi $2,5 millones en junio para ser considerada de clase media
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La industria cayó 5,7% anual en mayo, arrastrada por derrumbes en textiles, maquinaria y autos
Ahora llegamos al escalón de los «830» puntos Merval. Si se desea obtener una visión muy optimista -encontrarle mucho techo aún- sin pasar por tamiz fino: pues, se puede considerar que al Merval hay que dividirlo por tres, por el tipo de cambio devaluado, y se llega a los «277» puntos actuales, cotejables con el pasado. Esa cifra estaría situada entre los momentos más hondos, de los valles tocados desde 1992 y a partir del quiebre de la tendencia.
Al terminar finito, uno podría también preguntarse: por cuánto hay que «dividir» al país actual, para poder compararlo con otro que estuviera la década anterior. Y de allí pueden salir dos conclusiones, tildando de «bajo» el actual nivel de las acciones, como de «alto» si se lo inserta en el escenario que nos sigue rodeando (sin crédito, sin solución de fondo en la economía, con muchas de esas empresas que todavía tienen que tratar de arreglar su propio default).
Posiblemente, de esto es que aparecen ruedas de volumen más que interesantes, pero con una lucha intensa entre fuerzas que se dividen armoniosamente entre: los que compran por «barato», lo que otros venden por «caro». Dos calificativos que, como es sensato, conviene tratar como impostores, siempre expuestos al cambio de las expectativas racionales. La diferencia puede sobrevenir cuando no haya hechos tan absurdos (como que un avión presidencial corra riesgos de ser confiscado en tierra extraña...).



