10 de octubre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

El ministro nos dijo que no tengamos miedo. Ahora nos quedamos más tranquilos. Claro, si el futuro nos dice que las cosas no resultaron tan sencillas, posiblemente ya no estará el ministro. Y, el «muerto», lo levantaremos entre todos. Que es la trágica secuencia vivida a través de quienes detentando el poder hacían jugadas a fondo, como si se tratara de ellos solos y, posteriormente, se «socializaban» los desastres.

Lo más curioso es el argumento, al que habrán estudiado legalmente y el entender que somos un país soberano, nos hace como impermeables a los juicios y embargos totales. Creíamos al revés, que por ser un país soberano, debíamos honrar los compromisos asumidos, llegando a negociaciones para sobrellevar las situaciones, pero sin amenazar a los acreedores.

Esas manifestaciones, que habrán dado la vuelta al mundo, están desafiando a que se concreten los juicios y los fallos contrarios: para después, poco menos que hacerles un corte de manga a los ganadores. ¿Será tan fácil repugnar ese paquetazo de deuda y que todo quede en la normalidad? ¿Se contentarán solamente con ganar esos litigios, así como así...? Sería bueno recordar que, antiguamente, antes de la doctrina Drago (después, Monroe), los europeos colocaban a sus flotas de guerra frente a los países que se ponían rebeldes con las deudas y amenazaban con la agresión bélica directa. Pero, nunca se puede suponer que la cuestión se extinga lo más campante.

De todos modos, lo que siempre se observa es el buscar resquicios, idear estratagemas, utilizar todos los recursos que bordean la figura del que -debiendo pagar- está procurando burlarse del acreedor. Esto equivale a ser un pillo: cuya voluntad se dispone en favor de estafar al incauto que creyó en él, en vez de utilizarla en procura de hacer el menor daño posible.


Dice Lavagna, después de haber mandado estudiar toda la historia de países repugnando deudas, que no existe un solo caso donde estas cuestiones se hayan resuelto vía judicial: ¿cuál vía, entonces?


De lo contrario, el concepto debía haber sido que no hay un solo caso donde esto ha sido resuelto. Se dirá que por medio de negociaciones, pero partiendo de una posición como la que ensayaron en Dubai, como semejante oferta y pretensión unilateral, la idea de negociación no existe: es así, porque nosotros lo decidimos así. Hmmm... suena a extraño que todo camine tranquilamente, o que resulte tan simple como rechazar todos los fallos, ser inmunes a los embargos. ¿Por qué no voló el avión presidencial a Europa, entonces? Si es que nadie nos puede capturar nada, podríamos pasearnos por el mundo, seguir comerciando con los países, teniendo cuentas públicas en el exterior. En una palabra: si esta gente no acepta, siguen los juicios, no le pagamos nada a nadie y nos «ganamos» los miles de millones de dólares. Una pichincha. Quizás, la carta oculta es que pusieron todo el país como «bien de familia»... no estaría mal.

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