... ¡Y agarráte, Catalina! Un brinco enorme pegó el mercado en este lunes, como para superar largamente los $ 100 millones de efectivo en acciones, hacer una absorción magnífica de «oso» --que no se dejaron arrear mansamentey dejando una porción extra de energía, para establecer claramente: que ésa sería una rueda netamente alcista. Si haber visto otras veces subas de parecido tenor, con mucho menor volumen, pudo crear algunos comentarios respecto de que tendría que haber resultado mayor --para un volumen que se expandió 60% en seco-, la explicación es aquella mencionada sobre los «osos»: hubo oferta sumamente generosa a lo largo del día, como para suponer que una fecha donde se hubiera tratado de volumen discreto, la jornada podía hacer sido bajista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Justamente, en la mañana del lunes la tapa de Ambito nos hablaba de la cantidad de capital flotante que se percibe en el circuito financiero y los pocos tentadores puertos que se ofrecen para atraerlos. La «no alternativa» se está haciendo más destacada, y esto es un terreno excepcional para el mercado de riesgo.
Si surgió un disparador de órdenes en ese fin de semana, no lo hemos podido advertir en el escenario. Sólo debe quedar como idea-fuerza el hecho de una masa que crece en capital sin destino fijo. Sabido que hay colocadores que se ven rechazados por entidades bancarias, que ya no desean tomar más dinero.
Y así están las cosas, pues. Un capital desinvertido y que se dio unas vueltas por allí, como para ponerse a cubierto, pero que no desea permanecer cuasi ocioso. Y un reflujo de capital tomando nuevamente posiciones en acciones. No es lo ideal, esto quede claro. No es el argumento que uno quisiera, para que la tendencia se sostenga sin peligros de saltos mortales al vacío. Pero, es lo que hay, y los precios no hicieron más que ponerse candentes por la temperatura.
¿Cómo sostener el ritmo arriba de $ 100 millones? Será una respuesta a buscar en la plaza. Es una cifra a la que también imaginamos como tentativa, como para querer acceder a ese Merval de «1.500», que poseían muchos pronósticos de finales del año anterior. Con $ 70 millones se afirman los pisos, con $ 40 millones todo se ablanda, y con $ 100 millones se puede alcanzar otra altura. Un tema, no menor, es que la tendencia ya posee todo un recorrido y las cotizaciones están en un punto que distan de ser « acomodados». Y se debe prestar atención por lo que se paga y evitar de caer en la fácil «teoría del idiota», varias veces rememorada aquí: «compro a $ 10, porque siempre habrá un idiota que me pague $ 12». En un eslabón de esa cadena de la supuesta felicidad, resulta que un buen día «el idiota» de $ 12 no aparece más, porque se convirtió en el feroz vendedor a $ 10. Y allí, la hecatombe. Hay promesa de mercado muy entretenido, nuevas sociedades pueden encontrar colchón.
Dejá tu comentario