Los golpes de mercado parecen volver a estar a la orden del día; esta última expresión es la clásica de molde, pero enteramente aplicable para lo que puede inaugurar una nueva faceta dentro del año. «Estar a la orden del día...», según se muevan los componentes de las fuerzas del mercado, tomando unos y otros los estímulos para llevar adelante su preeminencia dentro del mix de cada rueda. Días pasados, a raíz de ciertas imprecisiones -típicas de nuestros funcionarios, que distan de dar precisionesy de que estaría en estudio un rebaje de presiones fiscales para las empresas (alguien, muy vinculado a las altas fuentes y al propio sistema bursátil nos había comentado, ya hace un par de meses, que estaba en análisis el bajarles un par de puntos del Impuesto a las Ganancias a las sociedades) se originó un golpe de mercado alcista. Mezclado con alguna otra novedad, o versión, el cóctel resultó muy agradable de ingerir por parte de una demanda que se puso sumamente activa y dando un «golpe de mercado», en los dos indicadores. Por vía separada, corría el tren de los aumentos en energía y allí surgió esa notable suba del precio del gas industrial (se dijo de 30% a 50%).
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Quienes supongan que las sociedades absorberán esto en los costos, que ya vienen subiendo en varios de los insumos, que esperen bien sentados. Y es obvio que se notará mucho más en las que utilizan gas de modo intensivo, que son enteramente dependientes. Pero, habrá que aguardar unas semanas después del aumento y el consumidor lo comenzará a percibir en las góndolas, o en los corralones de materiales. Ayer mismo, en el comentario sobre American Plast reflejamos el hecho de la suba en su insumo esencial, la resina plástica, que la empresa mencionaba como «siguiendo al precio del petróleo», y esto iba cerrando la luz entre ventas y costos, especialmente porque no había mucho techo para modificar precios finales, para no perder mercado. Aunque si existen más tironeos de demanda, por un consumo mayor, los productos terminados irán evolucionando en sus precios, inevitablemente. Y si resurge nuestra olvidada inflación, todo comenzaría a bullir en la mejora económica basada en tantas columans variables.
• Pero, privaron más los estímulos de una dirección para producir el alto en la baja: un giro sobre los telones del Merval y esa fastuosa rueda del viernes pesado, con casi 5% de aumento y $ 74 millones efectivos. Se nos ocurre que no hay terreno para sostener una reversión vertical, por varias razones -entre ellas, que el volumen tanto se dilata como se contrae-que sería extenso de enumerarlas. Y la alternativa es entrar en lo sinuoso, restante, avanzando como de costado -como los ofidios en la arena-y «a la orden del día». Aparecieron en escena varios otros frentes, capaces de emitir causales de peso: cada uno, con un signo distinto, según se resuelvan los entuertos.
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