30 de abril 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Precisamente hoy culmina en Buenos Aires -organizado por la Caja de Valores SA - la VI "Asamblea General de la Asociación Americana de Depósitos Centrales de Valores", abreviada en la sigla ACSDA. En estas jornadas que duró el encuentro, representantes de más de veinte países presentaron diversos informes y trabajos, que permiten seguir optimizando las presentaciones como en "garantía de liquidación, contrapartes y administración de riesgo".

El nuevamente titular de la Caja de Valores, Luis Corsiglia, y tesorero de la ACSDA, remarcó que "las entidades depositarias juegan un papel muy importante en los mercados de capitales. En general, poco conocido por el gran público. Son quienes proveen la infraestructura para el correcto funcionamiento. Con servicios tales como: depósito de valores, compensación y liquidación en los ámbitos locales, como fuera de sus fronteras...".

En la actualidad, la asociación está integrada por 17 miembros, de 15 países, y está constituida desde 1999, y está su sede permanente en Lima, Perú.

Esta VI Asamblea de la organización, que clausura hoy su labor en céntrico hotel de Buenos Aires, contó con expositores de distintos países y con la presencia de un miembro del directorio de la Reserva Federal de los Estados Unidos, así como también la del señor Hugo Medina, actual titular de nuestra Comisión Nacional de Valores.



Y ya que hablamos en el otro «cupón», de la importante asamblea que trata sobre garantías, podemos engarzar el término, para acentuar uno de los aspectos salientes que está poseyendo la tendencia de nuestra plaza desde inicios del mes que hoy culmina: la absoluta falta de garantías, para que lo visto en una rueda tenga relación con la siguiente. Hemos ingresado a una etapa donde la volatilidad se asentó en el lugar más delicado del motor bursátil: el volumen negociado. Una elasticidad inaudita, que si hubiera que graficarla sería como que un día lunes se ven columnas hacia el recinto, con órdenes en la mano. Y, para el martes, la calle se ve casi desierta. ¿Dónde se fueron todos?... dan ganas de preguntar, en esas depresiones de negocios que suceden a jornadas bastante activas. En realidad, dentro de un juego actual que se verifica mucho más a través de las terminales de informática, la pregunta debiera ser: ¿quién les apagó la computadora, muchachos?.


Y cuando ya la pendiente se hace grosera, de pronto resurge una rueda como la del viernes anterior y donde, sin saberse de dónde ni porqué, se llevan las posiciones con desesperación, subiendo casi 5% los precios.


Es un mercado casi letal. Si es que no está en un día con los reflejos afilados. (De no
ser así, mejor quedarse en la casa.)


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