26 de noviembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Esto ya se asemeja a los tiempos finales de la convertibilidad: cuando muchos que ya veían que la situación no daba para más, salían en público a decir que eso era una condición eterna, intocable, que no pensaban en que se saliera de tal sistema. Ciertamente, son contados con los dedos los que pueden resistir el archivo, aunque posteriormente hayan variado el discurso. Ahora, no se encuentra a nadie que dude del éxito del canje de bonos, a pesar de que las dificultades y los malos humores parecen surgir desde todos los ángulos. Un banco que se borra, otros que aconsejan estirar la novela, desde el gobierno dicen que hay que mantener las fechas. Inclusive, los ya permanentes desacuerdos de mensajes entre funcionarios distintos. Solamente se han visto las dudas reflejadas en el más sensible de los aparatos, el de la Bolsa, sabido que al tipo de cambio se lo puede -en estos momentos- gobernar a voluntad. No por causalidad se han encontrado estas profundas cunetas, en lo que parecía una marcha triunfal hacia arriba. Y no por nada, más importante todavía que los precios, se han observado enormes paquetes en venta sin importar en demasía el límite de cotizaciones. Que después se suavizaron, hasta con recursos poco ortodoxos, para volver a decaer y arrugando o dilatando el fuelle: que rezongaba peor que en la letra del tango.

Hay diversidad de planteos para cuando se salga de default. Ningún esquema se lo plantea desde que el tal canje no resulte bien, o que en el camino alguna nueva actitud intempestiva (a veces, da que pensar si lo que se busca es que no haya acuerdo) termine por enchastrar todo. Parafraseando a Borges, cuando le preguntaron si salía agua de una vieja canilla que apenas goteaba, podría decirse que la Bolsa ha seguido operando: pero, «con escrúpulos». Cuando no fue en la semana un violento cambio de montos negociados, se han mantenido los mismos negocios pero variando sustancialmente el «mix» que lo componía. Ligero repuntar del martes -0,9%- vuelta a la pérdida el miércoles -casi 2%- y todo por el mismo precio: o bien, por un caudal parecido de órdenes. Nada más que en una fecha la oferta se quedó quieta y, en la otra, reapareció haciendo más daño.

Hay una inquietud que surca el escenario de la tendencia del Merval, por allí se puede avizorar que la plena seguridad del arreglo «sea como sea»: ya no está tan firme. No se puede perder de vista ese cambio de expectativas, que no es total en el giro, pero que ha mellado el frente uniforme de meses anteriores. Sabemos, porque lo hablamos con empresarios que contratan «especialistas» para que les expliquen el momento, que hay otro modo de ver la cuestión cuando se habla en circuito cerrado, que saliendo a los medios. Que, después de todo, el que abona una consulta de alto precio quiere poseer «la precisa»: y allí, las dudas cunden.

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