Debe quedar registrado, al menos en nuestra columna, que es una suerte de «apostillas» sobre el gráfico de la tendencia, que la presente semana remarcó el perfil de la falta de liquidez en el mercado. Podría adjudicarse a que exista cierto «boicot», ante las turbulencias entre sectores concatenados y por problemas que no hacen a los títulos privados, pero generan esquirlas.
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Aunque lo que atraviesa por el fondo del tema es que se ingresó en una zona donde los que sobraban, los pesos, vayan a ser recapturados frente al peligroso asomar de la inflación. Con ello, una suba en las tasas para poder captar más colocaciones, derivando en la peor de las virulencias para el mercado de riesgo: tener que lidiar contra tales imanes de parte del sector de la renta fija. Y... mientras esto nos sucedía, en ese lunes de ratios grises en nuestro recinto, llegaban opiniones japonesas que no se anduvieron con medias tintas respecto del canje argentino: los orientales consideran aquello mismo que muchos saben, pero pocos dicen, en nuestro medio. Que se «obró de mala fe». Lavagna, tal lo registró Ambito Financiero en su tapa, agrega leña al fuego y juega a las escondidas con los extranjeros. Que el canje podría reabrirse «en el debido tiempo y forma», dejando un amplio terreno para que se especule con todo nivel de hipótesis: ¿será ahora, tras las elecciones? ¿O será allá por 2020, después de cinco rereelecciones? A esto, tan poco serio, se lo traduce como « estrategia» en nuestros nuevos diccionarios financieros. En el diccionario japonés, e internacional, es: «obrar de mala fe».
En un costado del raleado recinto porteño, se siguen acumulando los problemas de todo tipo. No están a la vista del profano, pero aquellos que «saben ver» debajo de los simples números estadísticos seguramente observan con preocupación esa pila de asuntos, de los cuales todos son capaces de hacerle echar un ancla al mercado. Informate más
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