10 de mayo 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Una semana de perfil atípico se desarrolló en la pasada etapa, donde el recuento final dio ganador al Merval por un importante porcentual -6%- a pesar de dos ruedas finales en las que la plaza debió gastar energías nada más que para tratar de sostener lo anterior. Y fueron los volúmenes más altos, impregnados de una cantidad de ventas en crecimiento. Pero otra faceta se destacó en el curso del período: la que menciona que el índice ponderado se movilizó al ritmo de las blue chips -Banco Galicia- y que supo arrastrar en las buenas, como servir de lastre cuando llegaron tomas de utilidad en catarata. Despertar de sector bancario, a partir de la nueva compensación que se gastaba para las entidades, que apareció en un momento apropiado, para vestir a la Bolsa de principios de mayo de un atuendo distinto de los menguados trajes que luciera a finales de abril.

Sin embargo, hay bastante para separar paja y trigo -que no todo fue trigo en parva-, y se debe tener el cuidado con tales distingos para no caer en errores gruesos. Si a través de un papel insignia, acompañado por otras dos de cierto peso específico, se vieran expansiones y arrugones del Merval, las causas puntuales ejercieron predominio por sobre las de fondo.

Respecto de lo que gobierna por debajo, el asunto del embargo de bonos, creemos que hay también una porción de la suba que lleva la bandera optimista de suponer que el tema está arreglado, en favor del país. Y que produciría un efecto bastante mayor encontrarse con un fallo desfavorable que con uno benigno. No cruzan por el ambiente las hipótesis contrarias en ese tema; casi que no se lo trata, como pensando en que está solucionado y que, para lo bursátil, ya es asunto «viejo», aunque no se lo conozca. Posición que tiene sus aristas, peligrosas siempre, pero en lo que puede chequearse en cuanto a la serie de puntos que suelen ser tomas de consideraciones entre los operadores. Igualmente, atención con ello...

En la semana, también debutó una incursión posdefault para colocación de papeles oficiales. Que primero iban a ser $ 2.000 millones, que después prudentemente se contrajeron a sólo $ 1.000 millones. Y lo que sucedió, quitando atenuantes, es que se colocó a tasa alta. Guillermo Nielsen fue el encargado de rociar con bálsamo la cuestión y dejando también una predicción sobre el fallo de Nueva York.

Optimismo basado en la estadística, que dice que la Cámara de Apelaciones de Nueva York «suele repetir decisiones de primera instancia», por lo que podría estimarse que esto será igual. Curioso modo de basar un pronóstico, sólo en virtud del pasado... Pero, además, salió a rotular de «colocación simbólica» la realizada, y con diagnóstico de que fue una «tasa relativamente alta». O lo fue o no lo fue, pero, ante la ambigüedad expuesta, hay más bien pensar que lo fue (con lo cual, no hay un país demasiado distinto en imagen del que había previo al desastre).

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