20 de mayo 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

El ministro Lavagna le incorporó otro frente de preocupación a los que intentan discernir hacia qué tipo de economía nos moveremos. Caso de los empresarios, de los operadores, de los inversores, de los potenciales capitales extranjeros que quieran llegar. Cuando aparecieron publicadas las disquisiciones del ministro de Economía, defenestrando a dos tipos de políticas económicas, también a dos épocas inmediatamente se pusieron en alerta los medios de comunicación. Viendo allí una nueva veta para instalar la «polémica de la semana». Todos sabían, cuál de los dos arquetipos descriptos por Lavagna iría a molestar a la cúpula del poder. Uno de los alfiles presidenciales salió a decir drásticamente: «Las decisiones las toma el presidente de la Nación». Pero sucede que no se puede poseer una dimensión siquiera aproximada, acerca de la importancia que le otorgue el contexto local y externo a que Lavagna sea, o no, el ministro de Economía. Como repitiendo aquellos enfrentamientos de Menem y Cavallo.
 
De todos modos, no parece un buen momento para que exista la duda sobre la prosecución en la cartera de Economía. Además, al haber fijado sus puntos de vista el funcionario, un desplazamiento podría entenderse como que alguna de las políticas criticadas es la que se desea llevar adelante. Lo concreto es que un nuevo asunto se instaló en el escenario, se habrá conversado asiduamente en los directorios empresarios y muchas consultoras de cabecera habrán visto sus teléfonos al rojo vivo, preguntadas si sabían algo más del cruce intelectual. Para el inversor bursátil, es un tema que también debe atraer la atención, porque está en la mayor caja de resonancia de los sucesos políticos y económicos. Hasta el martes, sólo se había visto algún primer efecto en la merma de negocios y precios de esa rueda. Pero acaso no era por lo de Lavagna.Y lo que refleje eso, recién venga después: nutrido.

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