El buen informe, habitual, que se produce desde el IAMC -instituto dependiente del Mercado de Valores- explica, en un sólo gráfico de barras, aquello que no pueden llegar a patentizar diez mil palabras. Es el claro testimonio, que emana del ranking de los mercados bursátiles durante el primer semestre de 2005.
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Entre las diez Bolsas que mejor comportamiento obtuvieron, en rentabilidad de sus índices, hay tres que corresponden a nuestra región. Una es México, en sexto lugar con suba de 8%. Otra, es Brasil, quinta rozando 9% de ganancias semestrales. Cuarta, se sitúa la plaza de Chile, cuyo indicador se colocó en tales marcas -detrás de Rusia, Corea y Hungría- y superando 10% de beneficios en sus activos accionarios.
No preguntar por la Argentina; estamos del otro lado, en la nómina de los negativos. Una señal para los que persiguen a los capitales golondrina y colocan normas de países y Bolsas florecientes, de aquellas que pueden darse el lujo de fabricar barricadas y, justamente, son las que no lo hacen. Pero no parece frenarse el renovado ataque sobre el sistema bursátil, rememorando periódicos movimientos de arremeter desde ingeniosos funcionarios, o legisladores, contra el que debiera resultar uno de los ejes de la economía, las finanzas. El crédito sin costo, para que las empresas del país obtuvieran una financiación que tienen que andar mendigando, como ahora. Seguramente que otras normativas pueden estar en ciernes, con tal de acometer sobre un mercado tan « suculento» como el que demuestra -en precios y volúmenes-el ranking de las Bolsas en el mundo. Casi es como para que el titular de la Bolsa tomara las expresiones de queja del presidente de la Nación, días atrás, y expusiera que se están poniendo palos en la rueda, que quizá quieran que la Bolsa de Comercio se cierre. Incentivos, ninguno. Un sistema que mostró sus bondades solamente por períodos, en 151 años de historia, debiendo ocuparse de su progreso y de atajarse de los ataques recalcitrantes, de diversos gobernantes. Pero que, a través de su Caja de Valores -y sin cobrar un peso- se hizo cargo de la operatoria del canje de deuda, sin fallar en una sola operación. Ni siquiera en este caso se alzó la voz de algún gobernante de cierto poder, como para agradecer y resultar gesto, y operativa, perfectas. Si hubo agradecimiento, lo hicieron desde funcionarios de segundo nivel y por rigurosa línea probada: no iba a ser cosa que la ciudadanía se entere de esos méritos, emanando de una entidad que es del más puro linaje bursátil. En lugar de eso, palos en la rueda y sobre una plaza que no está pasando -ni de lejos- un momento de bonanza. Por la prosapia de muchos que están en el entorno, de su ideología, nada nos sorprendería que sigan atacando.
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