22 de septiembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Se va Renault de la Bolsa. Ha generado ciertas polémicas la OPA lanzada para retirar sus acciones. Es un tema que seguirá por otros andariveles, demasiado denso como para discernirlo en una escueta columna. De todos modos, hace unos años tales controversias no podían ensayarse, por cuanto el retiro de cotización exigía únicamente que la sociedad involucrada abonara el valor contable de sus títulos. Epocas donde no era común, salvo en ciertos casos de notables capacidades de ganancias y de bajos bienes de uso, que los papeles estuvieran por encima del valor libros. O muy por arriba del mismo. Como después se fue dando mucho más crédito a otro ratio, el precio/utilidad, las cotizaciones fueron volando hacia cualquier altura y dejando de lado aquella referencia contable. Entonces, también se modificó el modo de retirarse de la oferta pública, siendo el referente el propio nivel de mercado, o aquello que se pagaba por el paquete mayoritario y las propias compañías fueron ofreciendo compensaciones: que no les trajeran demasiada discusión con los minoritarios, ni fuertes oposiciones para aceptar la oferta.

Dejamos aquello que corresponde al acuerdo entre empresa y poseedores de sus títulos, porque nos preocupa el total del sistema bursátil y que otra marca del panel líder, clásica, se vaya de la cotización.




Se podrá convenir en que
Renault había perdido cartel bursátil, pero dentro de un rubro que es siempre locomotora en la economía (como sucede ahora, con la tasa de crecimiento industrial) resultaba la única terminal automotriz cotizante en nuestra Bolsa. Y tiene tan larga historia en el recinto porteño, como que cotizaba en la ochava de las pizarras del viejo recinto: todavía como IKA-Renault.

Desde tal ángulo, es una pérdida importante para el sistema, aunque vaya a saberse exactamente los porqué de tal decisión y en estos momentos donde el capital francés está en el centro de la escena, respecto de la orientación tomada por el rumbo argentino.


Contra esto, hay que destacar que existe un ambiente sumamente entusiasta en la cúpula de la
Bolsa de Comercio: respecto de cantidad de acercamientos de sociedades, que se informan sobre las condiciones para poder acceder a la oferta pública. El ideal sería que las que están se reafirmen en su presencia, que se incorporen varias de las que ven en lo bursátil un camino para favorecer sus planes de expansión. Pero tal asociación solamente se ha presentado con cuentagotas en el historial. Y en estas décadas recientes ha sido más un plano inclinado hacia las deserciones que a los ingresos. ¿Qué debe ofrecer nuestro mercado, para que pueda realmente satisfacer a los empresarios? Nunca se pudo saber a ciencia cierta, nos quedamos siempre con la idea de que prefieren que sus números no estén a la vista: concepto que hace sospechar...

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