2 de febrero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

La rueda final se acopló a la anterior, la superó en sus variables, también volvió a ver coincidir la marca máxima del Merval con su nivel de cierre, y casi le colocaba la guinda al postre de enero, atrapando los 1.800 puntos. Obviamente, se cruzan las disquisiciones entre los fervorosos operadores de verano, que se ganaron el sustento como para vacacionar en Miami. Y lo que se persigue es llegar a dar con las razones que produjeron un saldo ponderado de semejante factura. Porque el recinto porteño se colocó a la cabeza del lote regional, entre los mejores del mundo, sin que existieran euforias ni algunos incentivos concretos de parte de los centros naturales que producen causas para reflejar en la Bolsa. Lo que se vio muy intensamente, arrollando en las últimas dos ruedas, fue el nivel de precios y diferencias conseguidas, pero no como espejo de nada que se le pueda asemejar en el contexto. Ingresó la teoría de un «desprendimiento» de capital del mercado brasileño, vistos los rendimientos que han podido succionar oportunamente allí. Y en función de esto no son pocos los que consideran que ha llegado una corriente haciendo posiciones en Buenos Aires, como quien pretende repetir el plato, en virtud de lo conseguido en otra plaza. Esto engarza con un 2005 que, en resumen, resultó muy apagado para activos argentinos. Baste recordar, y cotejar, que en el ejercicio completo del pasado año el índice ni llegó a 13% de utilidad, varios puntos por debajo de lo que logró en este solo mes de enero concluido.

 
Claro que el solo decir que un mercado evolucionó poco no significa que esté automáticamente «barato». Muchas veces los recintos obtienen lo que se merecieron. Y solamente por comparación de números de unos y otros se puede crear la sensación de que alguien ha quedado muy distante y que, sólo por eso, merece más. Hmmmm...

No todas funcionaron del mismo modo. Hubo premios y castigos a lo largo del mes, muy marcados y en una brecha que vio excelentes beneficios: así como dejó mascullando rabia por saldos opuestos. Esto es interesante, dejar de lado lo masivo y apuntar a la selección de especies. Porque, en esto también, que una acción no evolucione -o baje- no equivale a que ésta «atrasada» respecto de las punteras; puede que unas y otras
merezcan lo que valen (y lo que obtuvieron).

Sea por la «onda brasileña», sea por capital errante y sin alternativas seductoras -salvo los bonos-, sea por carteras gigantes que precisaban un «alfiretazo» para mostrar buen rendimiento, los que operaron, acertando con los papeles y posiciones, han visto multiplicar capital de manera jugosa. Y el final del mes, con ese juego de variables -distinto de lo previo-, quedó para poner en un marquito...

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