17 de marzo 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Las autoridades harían bien en confeccionar un «paper» donde se dieran a conocer datos útiles para los agentes económicos (y público en general). Por ejemplo, saber cuál es el nivel de ganancias «razonable», que los funcionarios consideran como un límite a no trasvasar por parte de los empresarios. Para los consumidores: recomendar «no comprar carne», pero fijando una línea práctica para entender qué es caro y qué es barato. Siempre quedan en las sombras las precisiones acerca de dónde se terminan las cotizaciones «razonables» y dónde comienzan los «abusos de los aprovechadores». Además, la indignación estalla ante ciertos rubros, no hacia otros, acaso porque hay algunos donde «meter la mano» (asunto que les encanta a los gobernantes) se hace más embrollado. Un caso que pertenece también a la clase popular, los alquileres, ha venido en una tendencia creciente manifiesta. Las cláusulas que se incorporan en favor del propietario parecen no tener punto de detención. Las verdaderas «indexaciones» que se promueven, dentro de un mismo lapso de contrato, son moneda corriente. Pero... hay «escasez de oferta». Y ante ello, nadie parece inmutarse, dejando que el mercado fije la línea de corte. Los precios de los inmuebles también han seguido un curso notable, hasta superando la zona del «uno a uno»; ¿ha seguido igual ritmo el costo de la construcción? No parece interesar demasiado.
Decía en su buena nota -en este diario- días atrás Tomás Liendo (h) que la exportación de los
tubos sin costura -u otros bienes- pueden aprovechar la devaluación plena «porque la gente no los come», la carne no.


Y ahora se han tomado medidas en el terreno del dinero. Suba de encajes, eliminación de remuneración por los mismos, lo que llevará a una suba de tasas para créditos ( especialmente, en el segmento mayorista). En contrapartida, se dice, los plazos fijos comenzarán a recibir una mejor retribución. En esto también se involucra el flujo, la liquidez que se pueda seguir contando, formando un conjunto -desde abril- que el mercado bursátil deberá ir semblanteando con sumo cuidado. Tasa y liquidez son nombres que se relacionan mucho con la salud del sistema bursátil de cualquier parte y seguramente el peor de los venenos para que una tendencia resulte verificar la suba de la retribución a la renta fija. Por allí ya existe un frente que antes de los anuncios no aparecía en las consideraciones del ejercicio. Lo que obliga a reconsiderar proyecciones, porque puede que esto no resulte tema menor; menos, si se descubre como tendencia a seguir por la autoridad monetaria. Las reglas de juego resultan como de arcilla, maleables, nunca puestas en un horno para cocción, sino que tienen del destino de volver a ser retocadas por alguna mano con poder. Y la vasija cambió de forma...

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