11 de abril 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Que una acción baje 18% en una rueda, y recupere 15% en la siguiente, dista de ser normal para un promedio general que sí lo es. Tampoco es normal el momento y las informaciones que rodearon a tal acción, que responde a la sociedad Comercial del Plata. La pregunta de siempre en el ámbito bursátil es, si frente a tal anormalidad -de noticias y precios- en una plaza es más aconsejable dejarla que se decante sola, o bien corresponde mejor suspender sus transacciones. Esto último, hasta poder indagar más profundamente los organismos atinentes, respecto de los alcances de las novedades y el nivel de riesgo que poseen las mismas, respecto de la vida misma de la sociedad emisora.

En relación con los mercados bursátiles, como tales y globalmente tomados, los análisis realizados acerca de suspensiones de negocios en momentos graves, o la prosecución de los mismos suceda lo que suceda, llevaron a cierta conclusión sobre que es más conveniente (o menos perjudicial, para mejor decirlo) dejar que la función continúe, dejando salir presiones y que el propio mercado fije un nuevo piso. Lo contrario es acumular vapor extremo en la caldera de los negocios, que al momento de reabrir se convierten en un estallido, a modo de derrumbes creadores de situaciones de «pánico»: el peor punto de graduación para un sistema. Ahora bien, una cuestión es hablar de algo que involucra a todo el conjunto y, otro, es considerar casos particulares y que se producen por situaciones sumamente graves -como las judiciales- en torno de tal plaza.  


Comercial del Plata, desde hacía varios trimestres había tomado la característica de enviar una suerte de dos balances paralelos. En los comentarios sobre los mismos, solíamos mencionar esa doble lectura, como si se tratara de un «balance virtual». En el mismo, todo variaba a favor, el patrimonio negativo pasaba a ser netamente positivo, juntamente con ello todos los ratios lucían de otro modo. Tales presentaciones estaban autorizadas por autoridades del sistema -como la propia CNV-desde el momento que se admitían sus números paralelos. Obviamente, no como los vigentes, pero con muy fuerte incidencia sobre las decisiones de los inversores. El argumento era que en vista de los fallos obtenidos en ciertas instancias, la sociedad podía dar casi como un hecho que los nuevos números de su estructura pasaran a reemplazar a los otros. Días atrás, cuando se informó sobre las serias observaciones realizadas, acerca de lo que ya casi se daba por hecho, se produjo la convulsión de baja. Después, el repunte, el ruido, mientras: siguió cotizando. El tiempo dirá qué fue lo mejor...

Dejá tu comentario

Te puede interesar