31 de octubre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Una pregunta sería: si una economía con control de precios resulta una economía confiable. Otra, si un sistema impositivo que se niega tozudamente a reconocer el ajuste por inflación corresponde a una economía seria. De última, si esto juega algún papel entre aquellos que deciden colocar un número para determinar el riesgo-país (ratio sobre el que se regocijó nuestro presidente, cuando años atrás se decía que tal medición no era representativa de nada). Seguramente que no, porque apenas si responde a una ecuación donde se involucran cotejos de índole financiera y se dejan flotando cuestiones como las planteadas, que junto con otras forman un frente peligroso para cierto plazo. Sin sumar las de orden político-social, como lo sucedido en Misiones, que muestran a un país que pretende ser de avanzada con sus índices y pone en danza postales que hacen pensar en retrocesos preocupantes, en la formación de su sociedad.

Y así, se sigue mezclando todo en la enorme olla donde bullen las facetas de una Argentina que no coordina unas señales con otras, para definirse en armonía de aspectos. De allí que haya que ser considerados con esos largos pasajes, donde lo bursátil da la sensación de perder todo rumbo y andar al garete.

Tal desconcierto, erosionando el índice mes a mes, nos llevó a ser los últimos de la región en mostrar rentabilidad accionaria en los primeros diez meses. Ya vimos esto antes, en otros « cupones» donde marcábamos la dualidad de un país que se ufanaba de sus mejoras económicas, debiendo ver actuar a su Bolsa con la debilidad de las épocas de preocupantes situaciones.  


Algo más que saber de un superávit, o de las reservas, es lo que se cuece para forjar tendencia en un mercado de riesgo. Hasta que todo parece llegar a un límite técnico y el mercado, que se fue erosionando quedando en la peor posición, comienza a atraer interesados por el simple hecho de considerarse rezagado respecto de los demás. Una zona que posiblemente haya impulsado las señales de las últimas semanas, donde se subió de tono en montos de negocios y esto pudo servir de avance para los precios.

En todo caso, un movimiento de ocasión y sobre el que se está siempre alerta para «descremarlo» ante una diferencia interesante. Esto es lo que debe vigilar el inversor común, a sabiendas de que no se trate de un ingreso por convicciones, sino por estar ubicado en una posición seductora para la especulación en corto. Mientras persistan cuestiones de contexto que pendan amenazantes sobre empresas y ganancias, sobre escenario actual y futuro, y con lecturas políticas preocupantes, Buenos Aires será tomada con pinzas, y algunos con «barbijos», por resultar espejo de un enorme mosaico sin unirse.

Te puede interesar