El nuevo año se encargó muy velozmente de darle una advertencia a pronósticos -y pronosticadores- cuando después de entregar el dulce en la primera fecha, todo pasó al congelador. Y también los mercados se encargaron de ratificar que podrán caminar en búsqueda de su sustento, pero sobre una senda tan estrecha, que cualquier noticia que no agrade le haga perder el equilibrio. A unos pocos días de arranque del ejercicio, una novedad ocupaba a los analistas del mundo: «en Estados Unidos se vuelve a hablar de subas de tasas...». Todos interpretan rápidamente qué significa esa luz amarilla. Y, especialmente, si el semáforo pasa al rojo definitivo. En ninguno de los informes conocidos se ha visto una simple pregunta para contestarse: ¿y qué sucede si la Fed sube la tasa...?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por lo que lo lanzado como escenario para todo 2007, tiene el mismo valor que una apuesta.
Nuestra ruta de pocos días nos mostró una primera rueda para el jolgorio, en volumen y precios. Seguida de un tableteo y ráfagas de oferta sumamente perforantes, con lo cual el retroceso se hizo indispensable: quedarse parados sobre los talones, con las posiciones, parecía ser una misión suicida. Y en Bolsa, solamente los fanáticos se arriesgan a morir con las acciones puestas. Así que hubo poderosas ventas, asimilaciones por momentos interesantes, y una gran sorpresa en la primera semana del año: cielo e infierno, todo en uno.
La segunda etapa amaneció queriendo solamente parar el fragor de la anterior. Y se buscó la meseta con consentimiento de las dos partes, hecho que tuvo que ser pagado con un decrecer evidente de ritmo en las órdenes. En la marca de los $ 40 millones de efectivo se pudo establecer una línea de corte, que apenas produjera cambios. Ni fuerza para un repunte inmediato. Ni agresividad para seguir promediando hacia abajo. Aunque en el recuento de lo sucedido en tan pocas ruedas, la extraña sensación dejada era que se debía reforzar la defensa de los 2.000 puntos, antes que volver a pensar en el 2.100...
Vamos a tener que revisar nuestra estadística de cabecera, en procura de ver qué ha sucedido -por ejemplo- con los años «impares» para la salud del mercado. Y cómo vienen los «eneros», tratando a los inversores. Nada más que un aporte colorido, para veraneantes preocupados con los primeros pasos sorpresivos que ha dado 2007. A sabiendas de que tal tipo de «permanencias» resulta solamente un complemento para el ánimo, sin que posea un valor práctico en escenarios que resultan básicamente distintos. Quizás será mejor enterarnos de que tales mojones estadísticos rinden una cuota positiva y no a la inversa. La gente está dispuesta a creer que «tales años las cosas me salen mejor...» (lástima que al mercado no le importa).
Dejá tu comentario