8 de mayo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Si algo nos enseñaron más de tres décadas en contacto con el ambiente bursátil, y de éste en relación con los demás, es que la gente suele decir mentiras, pero las evidencias no mienten. Por lo tanto, hace rato que decidimos seguir a las evidencias, y aunque -muchas veces-éstas nos lleven a lugares que no nos gustan, indeseados. Si hubiéramos hecho colección, entre otras que ya realizamos, de todo aquello que venimos leyendo y escuchando respecto de cómo fortalecer y engrandecer a nuestro mercado, acerca de la importancia que le dan los gobernantes y funcionarios de turno al tan nombrado «mercado de capitales»: seguramente que hoy podríamos estar editando un par de volúmenes. Plenos de frases elogiosas para el sistema, cargados de generalidades y supuestas acciones a tomar, que después se diluyen en el mismo aire dialéctico donde fueran acuñadas. Entonces, siguiendo a las evidencias, lo que vemos hoy en el otro extremo -después de más de tres décadas bursátiles nacionales-no nos gusta. Y estamos saturados de oír siempre la misma letra, con distintos ritmos y orquestados en función de las políticas de turno.

Militares, radicales, peronistas -con sus variantes modernas-, alianza fallida, crisis, repuntes, economía inflacionaria, estable, creciendo, cayendo, renaciendo.

Por todos los colores políticos y económicos hemos pasado y... siempre el mismo libreto. De allí que nuestro humilde pedido, a la convocatoria ensayada por la CNV días atrás, es simple: que piensen lo que quieran para la Bolsa. Pero, que sea rápido, práctico y factible de ponerlo en marcha. De paso, ayer decíamos que nos íbamos a «colar» en la reunión efectuada -donde no estuvimos-para tratar de aportar algunas cuestiones que pasan a estar en el terreno concreto si, como dicen, todos consideran que el mercado debe ser fortalecido y que es importante para el país.

  • Lo primero contiene su esencia en una palabra que no es mala, sino que se suele utilizar mal: discriminar. El único modo en que se puede armar un mercado que resulte de atracción, para que ingresen sociedades en cantidad, es discriminar en favor de las que son de capital «cerrado». Véaselo desde lo fiscal, desde otros ángulos beneficiosos, pero que ofrezca un «premio» a las que van a mostrarse en la vidriera y son las compañías más claras y auditadas del país, con todo tipo de controles y de deberes administrativos que cumplir. La oferta es capaz de crear su propia demanda, cuando los productos son variados, sólidos, atrayentes para el ahorro. Devolver el necesario «ajuste por inflación» a los balances, que si bien sería para todas en el país, en lo bursátil es capaz de resultar un inmediato revulsivo.

  • Aumentar el porcentual para que las AFJP puedan integrar más títulos privados locales siempre que resulten «nuevas emisiones». Algún sistema de emisión de títulos de deuda cotizantes, sólo para las que coticen sus acciones. En fin, sólo ideas, pero eficaces.

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