17 de junio 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Los mercados, el mercado, son como una nave que nunca queda amarrada al puerto. Deben partir y enfrentar lo que se presente, con viajes que resultan placenteros y otros donde se debe estar sacando agua hasta con baldes. Y en los distintos tipos de navíos, los que integran «el mercado de riesgo» -la Bolsa-resultan tanto los más veloces como los más expuestos a la zozobra. Pero tienen que proseguir en la ruta. Sabiendo que siempre completarán un ciclo para volver a reiniciarlo.

La tripulación, los agentes y operadores profesionales, así como el pasaje que lleva a bordo -los inversores comunes e institucionales-están en Buenos Aires en lo que puede resultar uno de los navíos más pequeños como más peligrosos. Y aquí se trata de seguir cumpliendo con el mandato de operar en sus ruedas, cada día con una nueva muestra, no ya de sapiencia, sino de coraje. Porque partir cada nuevo día implica: A) Tener el valor de subirse al mercado. B) Seguir esperando el momento donde se ingrese a un período de normalidad mínima. C) Intentar sacar algún sustento, en alza o en baja, y procurar no caerse en el intento. Esta misma semana, que ya se hizo corta, contiene elementos revulsivos más preocupantes todavía que las anteriores. Y es decir.  

En tren de idealizar, hubiera resultado conveniente que en la semana el mercado se tomara una licencia operativa, a modo de preservación para los que deben estar actuando bajo condiciones tan críticas. Pero, por otra parte, resultará interesante retratar el comportamiento de estos días en el recinto -y en las acciones-, donde el título privado estará jugando su suerte, sin contar con ningún sostén de última instancia (como el Central y su mecánica de cambiar dólares por bonos, ya utilizada como política permanente).

Entrando una fecha después, se actuará con el tablero del lunes ya definido y viendo cómo les ha ido a los de afuera. Poco confiables, endebles también, si lo que se viera de ayer tiene una carga negativa resultará ya un primer obstáculo para resolver lo nuestro. Y también será de interés advertir en qué nivel de montos se concretan las ruedas presentes, a sabiendas de los sucesos que marcarán esta etapa en el país. Una zona de graves tormentas, que no hay manera todavía de medir hasta dónde persistirán y si no será en graduación creciente, en vez de disminuir. Esto le resta chances a la metodología de tomar posiciones en los momentos más difíciles. Porque puede haber detrás otros que lo sean más. Y es la gran incertidumbre que rodea todo en nuestro país.

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