Casi en el punto exacto donde había desembarcado el índice Merval en un mes de noviembre, pero de cinco años atrás, en 2003, se terminó la historia. Cerrando en aquel entonces en 996 puntos, ahora lo hizo en 994. Y se puede agregar, para dar idea del descenso, que la última vez en que el indicador líder había caído de los 1.000 puntos -como cierre mensual- fue en agosto de 2004. De allí en más, con picos y valles, siempre se había podido aguantar en los cuatro dígitos. El mal se agiganta si recordamos que en fechas de este noviembre concluido, se supo estar ya habitando la zona de los 800 puntos, finalmente levantada mediante la muy buena faena de cuarta etapa.
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Y noviembre figura entre los meses menos afectos a dar alzas, en nuestro mercado accionario. Si bien ahora se suavizó mucho, como para anotar nada más que 1,66% de rebaja, se sumó otro año en contra de noviembre. Y la lista nos muestra, desde inicios de los 90, nada menos que 12 noviembres con caídas de Merval, por solamente 6 en los que obtuvo avances. Con lo cual, se fue otra vez fiel a lo estadístico, y si se lo tenía en cuenta desde antes, era para andarse con cuidado.
La buena nueva, en los papeles y el pasado, es que diciembre resulta -estadísticamente- el mejor mes del ejercicio para acciones. Lleva hasta ahora 13 períodos anuales con aumentos, por solamente 4 etapas finales de ejercicio en que proporcionó Merval bajista.
Se verá si en la ocasión también la tónica respeta lo estadístico. Sabiendo que un año atrás, el índice cerraba noviembre rozando los 2.200 puntos, con un número de 2.207, más exactamente. Ahora, debajo de los 1.000 puntos, está señalando lo desastroso que fue el ejercicio 2008, para las carteras accionarias.
Ya jugado el signo negativo, que no lo saca nadie de encima, queda abierta una estrecha senda por ver si el mercado puede rematar de mejor forma y abreviar el daño causado. Ya se ha visto que, tal como decíamos la pasada semana, en Estados Unidos se habla y se solicita que dejen formalismos de lado, y que Obama no deje pasar todo el tiempo, hasta enero, para asumir y ponerse a hacer las cosas. Lo que suena a lo más lógico, en vez de una «zona muerta» que sigue ocupada por un Bush totalmente devaluado (y desinflado de ideas). Podría esto jugar en favor de los índices de todo el mundo si es que se produce y se recrea una zona de influjos positivos, por la nueva gestión.
Netamente dependientes, como todos, el destino del Merval está ligado a lo de Wall Street. A escasas expectativas locales. Y a un resumen estadístico que valoriza a diciembre como mes «amigo» de Bolsa.
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