14 de febrero 2001 - 00:00

De dormir la siesta a soñar pesadillas

De dormir la siesta a soñar pesadillas
Todo venía como el lunes hasta bien entrada la rueda, por la media tarde, los indicadores de actividad estaban ociosos y porfiando hacia un neutro absoluto en precios, con volumen de rutina, bajo.

Esto, que podía parecer como fastidioso e indeseado en esos momentos, terminó resultando lo mejor: frente al deslizamiento que apareció después. La última parte del día vio a los «mervales» locales perdiendo viento velozmente, hasta quedar con uno por ciento de caída en el M.AR y algo más en clásico. Con esto, el serrucho bajista de febrero ya no se quedó mirando de cerca al piso de los 500, sino que debió poner los pies sobre él. Y a un paso de perforar esa marca, tomada como simbólica. La señal de debilidad se hizo más ostensible, coincidiendo con zona de «ejercicios» que tienden a enturbiar el panorama.

Los «culpables»

Siempre buscando a quien descargar las culpas, ayer se dividían las preferencias del recinto: el titular de la Fed (a quien ahora se quiere ver como un bajista permanente de tasa) y las cuestiones locales en torno del Banco Central.

La realidad indicó que en general los mercados se aflojaron, en el Norte sobremanera, y que ya el vendedor local se puso más nervioso, al notar la falta de solidez de febrero. Más venta, menos tomador, la variable de ajuste fue el precio exuberante de enero.

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