Querrá vender Royal Ahold su controlada Disco? La pregunta es cada vez más pertinente, a la luz de los fracasos de sus negociaciones sucesivamente con grupos como Al Norte, Cencosud y Casino Guichard. Hasta ahora, la empresa se atiene a lo que viene diciendo desde que estalló el escándalo contable que la obligó a anunciar la venta de sus sucursales en América latina y algunas unidades de negocios de Estados Unidos para -según sus propios comunicados-«concentrarse en mercados más maduros y estables». De todos modos, ajeno a estas especulaciones, el empresario Francisco de Narváez hizo llegar a los holandeses, desde su oficina en Las Cañitas, dos propuestas: una es por 310 millones de euros (cifra sensiblemente menor que la lanzada por algunos medios), que es «con beneficio de inventario». Esta oferta obviamente prevé que De Narváez -y sus eventuales socios-no se hará cargo de los dos contenciosos que trabaron la compra por parte de la chilena Cencosud (uno, con la DGI; otro, con ahorristas uruguayos); la otra alternativa es pagar una cifra sensiblemente inferior (se dice que rondaría dos tercios de la anterior), pero asumiendo la responsabilidad de hacer frente a los dos juicios, que podrían terminar teniendo resultados adversos por un total que superaría los u$s 100 millones. En otras palabras: De Narváez le diría a Royal Ahold que le «deje la llave y se vaya»; de hecho, esto fue lo que se conversó hasta la semana pasada, cuando los franceses de Casino Guichard decidieron bajarse de la transacción.
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No parece sencillo que los holandeses acepten cualquiera de las dos propuestas: es que tienen que responder a sus accionistas, y les resultará difícil justificar que, de las inversiones que hicieron en la Argentina, que superan los u$s 1.000 millones, sólo podrán recuperar cerca de 20%, sea cual fuere la opción que se tome.
¿Por qué no pensar, entonces, que podrían posponer «sine die» su decisión de vender? Es un hecho que el incendio que abrasó el país parece controlado, las empresas -incluidas las grandes cadenas de distribución-han vuelto a tener cash-flow positivo, Ahold rescató anticipadamente una ON por unos u$s 300 millones -con la intención de poner a Disco en condiciones de venderse rápida y limpiamente, es cierto-, por lo que la empresa está financieramente saneada. ¿Por qué, de nuevo, no pensar que los holandeses están considerando «hacer caja» durante un par de años, revalorizar la empresa, esperar el resultado de los pleitos y vender Disco en mejores condiciones que las actuales?
En sentido inverso, el único interesado posible hoy pare-ce ser De Narváez. Está claro que empresas que cotizan en Bolsa como Casino o Wal-Mart -o una que saldrá a la Bolsa en mayo, como Cencosud- no podrían asumir situaciones y contingencias tan complejas como la demanda planteada por la AFIP sobre una deuda por Impuesto a las Ganancias por la emisión de un bono en el exterior, o el reclamo en tribunales uruguayos iniciado por ahorristas del ex Banco Velox argumentando que la venta de las acciones de Disco hecha por la familia Peirano a Ahold es poco menos que «trucha». De Narváez, en cambio, sólo tiene que rendir cuentas a sí mismo y a sus eventuales asociados.
De todos modos, Luc de Jong, CEO de Disco designado por Ahold, hizo circular una carta abierta al personal de su empresa; en la misiva -encabezada «estimados colaboradores»-, el ejecutivo asegura que «continúan conversaciones con otras partes interesadas en la adquisición de la compañía, como De Narváez solo y Cencosud», luego de que abortaran las negociaciones con «la asociación De Narváez-Casino para la venta de Disco». Curiosa carta, porque es un hecho que Cencosud ya no puede participar en la puja: sus socios capitalistas (AIG, la IFC, el fondo Capital Partners) la dejaron sola por razones similares a las que forzaron la salida de Casino.
La clave, de todos modos, podría estar en el párrafo siguiente: «El año comenzó con una buena temporada en la costa argentina superando las expectativas. Esperamos que tanto la economía de argentina como nuestro mercado continúen evolucionando». ¿Puede leerse entre líneas en este comunicado la posibilidad de que Ahold no se vaya, al menos en lo inmediato? La respuesta está en Amsterdam y no ha sido hecha pública.
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