El ministro de Planificación Julio De Vido adelantó ayer que en pocos días más se anunciará un proyecto del gobierno por el cual se incorporará a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar a proyectos industriales. El funcionario dijo que «ya pasó el momento de los discursos: hay que ponerse a trabajar y por eso, en pocos días más, el gobierno anunciará la incorporación de quienes están en los planes sociales a la industria».
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El adelanto podría estar en línea con los dichos de su colega de la cartera laboral, Carlos Tomada, la semana pasada en Jujuy, en ocasión de la reunión organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA). En esa oportunidad, Tomada había esbozado que en el gobierno se preparaba una política de subsidios a las empresas privadas que dieran empleo.
De Vido habló en el marco del lanzamiento de la Fundación Pro-Tejer, una entidad que nuclea a representantes de toda la «cadena de valor» de lo que sus propios integrantes definieron como «agroindustria textil». El ministro prometió que «el gobierno va a acompañar a los empresarios, y no al revés».
De Vido recogió aplausos de los casi 3.000 empresarios que se reunieron en los salones del Museo de Arte Moderno cuando dijo que «acá no se destruyó la industria por una agresión externa sino por la entrega concreta de aquellos a quienes les tocó desadministrar el país en esos años».
Según fuentes de la industria, el primer esbozo del plan se habría originado en ocasión de la visita de Néstor Kirchner a Tucumán, a la planta Pol Ambrosio del grupo TN & Platex de la familia Karagosian. Allí, Aldo Karagosian, titular e inspirador de la Fundación, le propuso instrumentar un plan de empleo a través de la reconversión de la industria textil. El Presidente les pidió una propuesta concreta. Quienes presenciaron el intercambio dicen que el empresario le respondió que «no quiero presentar un plan para que después me digan que es inviable; querríamos que en la Argentina se apliquen políticas similares a las que se pusieron en marcha en España, Italia, Brasil...» Kirchner se volteó hacia De Vido y le dijo: «Ponete a trabajar con esta gente en un plan que sea viable». Ayer el ministro habría dado una señal de que el plan en que se viene trabajando desde entonces podría ponerse en marcha.
De Vido también prometió que se dará participación a los empresarios y a las agrupaciones que los nuclean en el momento en haya que negociar con los brasileños cuando las asimetrías entre ambas economías afecten el desempeño de las industrias locales. A pocos pasos, Karagosian, flanqueado por su mano derecha, Jorge Sorabilla, no evitó exhibir su satisfacción. Es que el empresario textil había reclamado justamente eso en su discurso: «El gobierno hace bien en apoyar la construcción, pero la cadena agroindustrial textil también es una gran generadora de empleo». De Vido, después, reafirmó el dato.
• Inversiones
Karagosian reveló que el sector está trabajando aproximadamente a 75% de su capacidad instalada, y se comprometió a generar inversiones para duplicar esa capacidad y a tratar de imponer marcas de proyección internacional «para recuperar el protagonismo industrial ante el mundo».
No sólo textiles asistieron al lanzamiento: además de funcionarios como Javier de Urquiza (secretario de Agricultura «de facto»), Alberto Abad (AFIP; reafirmó que antes de fin de año se eliminará el impuesto al cheque, ver aparte), Alberto Dumont (secretario de Industria) y Federico Poli (subsecretario pyme) se los vio a Alberto Alvarez Gaiani (titular de la UIA), Luis Betnaza (Techint), Mauricio Macri (sólo aceptaba hablar de Boca) y Osvaldo Cornide (CAME), entre muchos otros.
El encuentro comenzó de una manera heterodoxa: con un desfile de modelos ataviadas por el diseñador Martín Churba. El directivo de la industria textil Sergio Bagcheian explicó el sentido: «Lo hacemos porque los diseñadores son los que 'tiran' de la locomotora: ellos inician la cadena que llega hasta el productor de algodón».
Después, en un video cuya proyección insumió casi 20 minutos, se historió lo que la Fundación calificó de «genocidio industrial en la Argentina». Allí se atacó duramente a las políticas de las últimas tres décadas, apelando a un «nunca más» que arrancó una ovación de los concurrentes. «No queremos un Estado proteccionista, pero tampoco que se desentienda de los sectores productivos: estamos frente a, quizá, la última oportunidad de recuperar a nuestra industria; no la desaprovechemos», concluía el video.
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