Con menos gasto covid, Economía moderó el déficit fiscal en marzo

Economía

Por mayor actividad y retenciones, crecieron fuerte los ingresos. Recorte real en prestaciones sociales compensó el salto de los subsidios.

Tras un primer bimestre superavitario, las cuentas públicas arrojaron un déficit primario en marzo. Aunque el buen rendimiento de los ingresos hizo que sea algo menor a lo previsto: $74.466 millones, 40,3% más bajo que en el mismo mes de 2020, cuando se inició la cuarentena. Con un signo de interrogación abierto por la segunda ola, por ahora los números permanecen en línea con las metas presupuestadas. Es que, si bien fue tres veces mayor al de febrero, el rojo fiscal de marzo se ubicó muy por debajo de los niveles de la primera ola, en gran medida producto la “prudencia” fiscal del Gobierno materializada en el recorte del gasto Covid. Gracias al canje de deuda con los bonistas, el déficit financiero cayó 29,6% interanual hasta los $117.061 millones.

Los datos fueron publicados ayer por la Secretaría de Hacienda, que encabeza Raúl Rigo. Los principales motores del desbalance fueron la fuerte ampliación de la inversión en obra pública, con la que el Ejecutivo pretende apuntalar la reactivación y recuperar el empleo, y la disparada de los subsidios energéticos ante la continuidad del congelamiento tarifario para intentar restarle presión a la inflación. En cambio, los principales contrapesos fueron, por un lado, la mejora de la recaudación y la reducción en términos reales de gasto en prestaciones sociales.

Los ingresos totalizaron $560.576 millones, lo que implicó una suba interanual del 64,1%. El salto se explica en parte por la baja base de comparación que generó el impacto recaudatorio de la cuarentena en 2020. Por eso, Hacienda contrastó su evolución durante los primeros 14 días hábiles. El resultado: una mejora nominal del 48,1%, que representó un alza real del 3,8%. Fueron claves la disparada de la recaudación de retenciones (154,4% interanual), impulsada por el boom de precios de los commodities. Asimismo, crecieron fuerte los derechos de importación (114%) ante el avance de las compras externas por a recuperación de la actividad.

A contramano, los aportes y contribuciones a la seguridad social aumentaron 34,5% interanual, lo que implicó una caída real del 5,7%. El dato relaja el retroceso del poder adquisitivo y los puestos de trabajo perdidos durante la pandemia que aún no se recuperaron. Como matiz, este capítulo de la recaudación se vio afectado por la reducción de alícuotas de contribuciones patronales para el sector de la Salud, que restó algo más de 2 puntos.

El gasto primario de marzo totalizó $635.042 millones, lo que implicó un alza nominal del 36,2% interanual y un retroceso del 4,5% en términos reales. La explicación es que en el inicio del ASPO el Gobierno lanzó el IFE y el ATP, los dos principales programas de contención, que este año fueron eliminados del Presupuesto y reemplazados parcialmente por otros de menor cobertura. Según el equipo de Martín Guzmán, si se descuenta el gasto Covid de 2020, el incremento fue del 44,3%, casi dos puntos por encima de la inflación del período.

El pago neto de intereses de la deuda implicó el mes pasado $42.595 millones, un desplome del 28% en términos reales. La clave fue el canje realizado en 2020: de otra forma, se hubieran destinado unos $23.000 millones más. Así, el primer trimestre arrojó un déficit financiero de $184.408 millones (0,5% del PBI), “el más bajo de los últimos seis años”, se destacó.

En los gastos corrientes, el gran motor fue el salto del 56% en los subsidios económicos (9,4% real), que alcanzaron los $66.431 millones ante el congelamiento tarifario. Este punto es aún foco de debate en el oficialismo, que por ahora anunció aumentos de un dígito, lejos de lo que buscaba Guzmán para mantener estable el monto destinado a subsidios respecto del PBI. Otro capítulo destacado fue el de bienes y servicios, que creció 129,7% interanual debido a la compra de vacunas. Esto fue compensado por el recorte en términos reales del 8,8% en las erogaciones por prestaciones de la seguridad social (jubilaciones, AUH), que totalizaron $247.060 millones.

El mayor salto del gasto se dio en la inversión de capital, que aumentó en $23.639 millones (142,4%). El crecimiento responde en parte a la baja base de comparación por el parate de marzo de 2020, aunque también al impulso a la obra pública presupuestado para este año.

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