4 de enero 2002 - 00:00

Definen hoy nuevas medidas: el dólar oficial pasa a costar $ 1,35

Eduardo Duhalde y los bloques de senadores y diputados peronistas definirán hoy desde las 9.30 en la residencia de Olivos el paquete económico que el Congreso tratará durante el fin de semana. Hasta anoche el equipo económico presidido por Jorge Remes Lenicov seguía haciendo ajustes al proyecto y persistían las dudas en algunas definiciones. No hay certeza todavía sobre el procedimiento para pesificar las deudas hipotecarias y prendarias de las personas y PyMEs. En el gobierno se teme la reacción social si no se entiende el procedimiento que ideó Economía.

Roque Maccarone
, confirmado ayer presidente del Banco Central, aportó dudas también cuando le confió a un grupo de diputados de partidos provinciales que las actuales reservas del Central permitirían mantener la convertibilidad con una paridad de uno a uno, desmintiendo la necesidad de devaluar. Hay quienes, inclusive, temen que el nuevo esquema funcione sólo para reforzar las reservas del Central -a través de la liquidación de dólares que deberán hacer los exportadores- y que dentro de un tiempo se opte por ir a la dolarización.

A pesar de que las medidas serán sancionadas entre el sábado y el domingo, el nuevo tipo de cambio a 1,35, que implica una devaluación de 25,9%, comenzaría a regir efectivamente recién el próximo miércoles ya que hasta ese momento regirá el feriado cambiario.
Mientras tanto, hasta hoy se podrá seguir cancelando deudas en dólares en los bancos con pesos a una paridad de uno a uno. Ayer, algunas empresas optaron por esa vía, como el caso de YPF, que canceló obligaciones por $ 100 millones. Hasta anoche los lineamentos generales del nuevo plan económico establecían:

• A los depositantes se les devolverán los fondos en su moneda de origen, pero no estaba definido anoche todavía el plazo de devolución, que sería entre uno y dos años a una tasa de 2% anual. Son más de u$s 23.000 millones en plazos fijos. En el proyecto de ley que votará el Congreso no habrá referencia alguna al «corralito» financiero. Cualquier cambio en ese sentido partirá de resoluciones del Central.

• El tipo de cambio oficial se fijará en $ 1,35.

• En las colocaciones a plazo fijo en pesos (son $ 3.500 millones) se permitirán movimientos pero siempre dentro del «corralito». Es decir que se los podrá transferir, pasarlos a cuenta corriente o a caja de ahorro, pero no retirarlos en efectivo.

• Se subiría el tope autorizado para retiros en efectivo en las cuentas sueldo a $ 1.500, pero no tendría efectos prácticos ya que la mayoría de los salarios está por debajo de ese nivel.

• Se permitirá transferir los plazos fijos en dólares en los próximos meses pero siempre dentro del mismo banco en el que se encuentran.

• El FMI podría habilitar una nueva línea contingente o «contingency line» pero siempre que se apruebe antes el presupuesto 2002. La gestión puede demorar un par de semanas.

• Anoche se analizaban dos alternativas para solucionar la situación de los deudores hipotecarios y prendarios en dólares. El gobierno parecía decidido a aplicar una pesificación de esas deudas a $ 1,35 por u$s 1. La cuota mensual a pagar se mantendrá en pesos en el mismo monto que los dólares actuales. El aumento del capital en pesos sería compensado con un baja de tasas, que tendrían un tope de 4%, aunque es confuso todavía el procedimiento para garantizar ese interés a los deudores. La diferencia en el recálculo de los préstamos se compensaría alargando el plazo de pago.


• Retenciones

La segunda alternativa era pesificar todas las deudas de personas físicas y PyMEs de hasta $ 100.000 a una paridad de uno a uno.

• Se aplicarán retenciones sólo a las exportaciones de petróleo y no se tocará al sector agropecuario. Las retenciones al petróleo sumarán recursos y servirán también para desestimular la suba de precios en el mercado interno, ya que a las petroleras les convendrá más vender en el mercado local que exportar.

• Se pesifican, a una paridad de un peso a un dólar, los alquileres y deudas privadas por un plazo de 180 días. Después de eso se renegociarán los contratos.

• También se pesificarán uno a uno las tarifas de todos los servicios y se desindexarán de la inflación de los EE.UU.

• El gobierno amenazó con aplicar una política de precios máximos para productos críticos y oligopólicos como, por ejemplo, los combustibles y medicamentos.

• Es confuso todavía el procedimiento que se tomará con los saldos pendientes en tarjetas de crédito. Anoche se afirmaba que los saldos en dólares serían convertidos a pesos a una paridad de uno a uno.

• Como adelantó ayer
Ambito Financiero, habrá dos mercados de divisas. Uno oficial, donde el Banco Central fijará el tipo de cambio que a partir de ahora sería de $ 1,35 por dólar. Allí se liquidarán todas las exportaciones y una lista restringida de importaciones de primera necesidad que tendrán prioridad para recibir las divisas. Pero además existiría una «lista de espera» para otras importaciones que no sean de primera necesidad. En la práctica esto se traducirá en que quienes quieran importar sus productos ya tendrán que recurrir al mercado libre, donde se liquidarán también las transferencias al exterior y los dólares para turismo.

• La Ley de Convertibilidad no será totalmente derogada. Pero no tendrá efectos prácticos en la fijación del tipo de cambio, sino que garantizará que las reservas del Banco Central se mantengan como respaldo del efectivo circulante.

• Al haber retomado el control de la política cambiaria el gobierno enviará dentro del Presupuesto Nacional el programa monetario de cada año. Así el Banco Central emitirá la cantidad de moneda pautada. En este punto hay divergencias dentro del gabinete económico ya que algunos integrantes hubieran preferido una regla monetaria más dura que la que se analizaba ayer. Se están tomando como parámetro en la redacción del proyecto las normas monetarias del Banco Central de Chile.

• Se permitirá al Central actuar como prestamista de última instancia.

• El proyecto incluirá las modificaciones a la convertibilidad y a la carta orgánica del Banco Central.

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